La crisis parece querer ceder pero las remesas siguen en caída

Hacia mediados de este año 2.009 el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) pronosticó una contracción en todo el año de las remesas que se envían hacia Latinoamérica del orden del 11% con respecto al año anterior.

De acuerdo a los últimos datos que se dieron a conocer en México en diciembre de este año, apuntan a una caída del flujo de las remesas mucho más elevada.

Banxico adelantó que ya durante octubre las remesas continuaron su tendencia a la baja, con un descenso del 36% en términos interanuales.

De acuerdo a estos datos, en los diez primeros meses del año las remesas tuvieron una caída acumulada de poco más del 16% en la divisa estadounidense.

La caída en octubre es la mayor en términos interanuales desde el año 1.996.

Los analistas estiman que estas cifras no hacen sino reflejar la situación de deterioro del mercado laboral en los Estados Unidos, el que afecta en forma bastante particular a los emigrantes latinoamericanos en general y en particular a los mexicanos, que se encuentran concentrados en sectores que fueron muy castigados por la crisis económica global, como el de la construcción y las manufacturas.

Para citar sólo un ejemplo, frente a un índice de parados general en los Estados Unidos que el mes pasado se situó en el 10%, casi 14 de cada 100 trabajadores mexicanos viviendo en Estados Unidos se encuentra hoy sin empleo y obviamente sin condiciones como para enviar dinero a sus familiares en México.

Antes sucedía que los flujos de remesas eran cíclicos y hasta podían cambiar el sentido de envío según la distinta situación de los países.
Pero ahora la crisis se origina en el país que envía las remesas y no como hasta ahora en el país de recepción.

Por primera vez, los principales países de envío de remesas a Latinoamérica, tradicionalmente Estados Unidos y España, se encuentran en una situación tan mala o peor que los países receptores.

Si se confirman las tendencias a la consolidación de la recuperación, el panorama puede mejorar en el transcurso del 2.010.

Hay que tener en cuenta además que las remesas caen nominalmente en dólares en el país de origen y se compensan por la depreciación del peso mexicano.

Pero ahora la depreciación es muy baja y la inflación se mantuvo estable en México, con lo que la compensación hoy en día es casi nula.

Otro país comprometido es Ecuador, donde las remesas representan la segunda fuente de ingresos después del petróleo, y ya cayeron un 17% en los tres primeros trimestres del año, preocupando a todo el mundo, gobierno y habitantes.

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