El sector financiero de los Estados Unidos bajo estricto control del Congreso

A quince meses del fatídico colapso de Lehman Brothers, que dio inicio en cierta forma puntual a la crisis económica global más grave de que se tenga memoria en la historia moderna, el Congreso de los Estados Unidos dio hace un par de días el primer paso legislativo de fondo para modernizar el sistema que regula y fiscaliza Wall Street desde la época de la Gran Depresión, hace más de setenta años.

Por lo pronto acordó dar nuevos poderes al Ejecutivo para que supervise las grandes instituciones financieras, de forma tal de poder intervenir cuando asuman más riesgos de los debidos.

Pero el texto de esta ley, de la que nadie en su sano juicio podría estar en contra fue aprobado por 223 votos a favor y … 202 en contra!!!.

Se creará una nueva autoridad reguladora, que se conocerá como FINRA, y otra entidad en paralelo para preservar la estabilidad del sistema, que estará integrada entre otras por representantes del Tesoro de los Estados Unidos, de la Reserva Federal, del Ente Regulador del Mercado de Valores y del Fondo de Garantía de los Depósitos.

Ahora ya le pasaron las brasas calientes al Senado, donde la negociación seguramente será más lenta y su aprobación podría llegar a tener que esperar a que esté bien entrado el 2.010.

Aún los temas más importantes para Barack Obama, como la creación de una Agencia que proteja al consumidor de los abusos financieros, puede llegar a esperar hasta un año.

Es que todo este conjunto de medidas parecen destinadas a cortar las alas a la Reserva Federal, en materia de política monetaria, en el rescate de Bancos en dificultades, como lo hizo en su momento con el AIG, Bank of America o Citigroup, y esto a la Fed no le gusta nada de nada.

Es más, si se aprueba la nueva legislación el Banco Central de los Estados Unidos será sometido cada dos años a un exhaustivo examen del Congreso, y se teme que esto pueda poner en peligro la independencia de la autoridad monetaria estadounidense.

Parece que se vienen tiempos difíciles para la Reserva Federal de los Estados Unidos, pero de lo que nadie duda es que no se dará por vencida sin presentar una dura batalla ante el Congreso y el mismísimo presidente Obama de ser necesario.

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