Los cálculos de las pérdidas de los Bancos de la Eurozona son cada vez peores

El Banco Central Europeo rehízo sus cuentas con respecto a las pérdidas que los Bancos de la Eurozona sufrieron y todavía van a sufrir en el período 2.007/2.010.

Estas nuevas estimaciones indican que, sobre todo por la reducción del valor contable de títulos y créditos, las pérdidas podrían llegar en conjunto a los 553.000 millones de euros, o sea 65.000 millones más de la cifra de pérdidas que se había estimado en junio de este año.

Todas estas cifras se incluyen en el informe sobre estabilidad financiera de la zona del euro que para diciembre presentó el pasado viernes el vicepresidente del BCE Lucas Papademos. El incremento en las pérdidas representa casi un 13% da lo calculado a mediados de año.

Las condiciones para las actividades financieras y para la propiedad comercial de la Eurozona se deterioraron todavía más en el último semestre y potencialmente siguen siendo un riesgo demasiado grande de afrontar para muchas instituciones financieras y bancarias.

Para el alto funcionario del BCE, el aumento de las pérdidas se debe sobre todo al progresivo deterioro del mercado inmobiliario comercial y además en este semestre se incluyeron los datos acerca de la depreciación de títulos emitidos en Europa central y del este, que han tenido un comportamiento aún peor que aquellos de la zona euro propiamente dicha.

Si se descuentan las depreciaciones hasta fines de octubre, la reducción del valor contable de los Bancos de la Eurozona podría llegar a los casi 190.000 millones de euros para fines de este inolvidable 2.009 sumergido en la crisis económica global más grande de que se tenga memoria.

Para Papademos las pérdidas están muy extendidas por todo el continente, y al no estar centralizadas en zonas determinadas no tiene demasiado sentido hacer un mapeo por países de las pérdidas bancarias.

Con este panorama por delante, el vicepresidente del BCE insistió en la necesidad de que los Bancos incrementen sus provisiones, las que deberán ser calculadas no sólo por los eventuales beneficios sino por las estimaciones de pérdidas.

El endeudamiento de las familias de los países de la Eurozona también constituye un factor de riesgo que debe ser profundamente analizado sobre todo por los sectores no financieros, y tampoco debe dejarse de lado el hecho de que pese a que el clima macroeconómico mejoró algo, las perspectivas del mercado laboral siguen siendo malas y obviamente eso no ayudará a la puesta en marcha del ciclo productivo y financiero.

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