Portugal, uno de los países más afectados todavía por la crisis, con sus cuentas cada vez más complicadas

A escasos días de terminar este 2.009 que en realidad todo el mundo espera ansiosamente que se despida por la crisis económica global que azotó a todo el planeta y todavía hace de las suyas, el gobierno de Portugal se vio obligado a corregir por segunda vez el presupuesto 2.009, subiendo hasta los 15.000 millones de euros la cifra de números en rojo de las cuentas públicas, lo cual habla a las claras del nivel creciente de endeudamiento público al que se ve obligado el gobierno lusitano.

El actual ministro de finanzas de Portugal, Fernando Teixeira dos Santos, intentó explicar el error de cálculos cometido por las autoridades de su sector, que sube el déficit del 5,9% del PIB al 8,4%, en la inesperada caída de los ingresos a las arcas del gobierno, que fue de un 13,2% con respecto al año anterior, como consecuencia directa de la crisis.

Otras causas que menciona en su intento de explicar lo que parece inexplicable es el apoyo que el gobierno debió prestar al sector financiero, y también dice que tiene su parte de responsabilidad el Plan para la recuperación, que en Portugal se conoció como Iniciativa para la Inversión y el Empleo (IIE).

Parta que el año que está a punto de comenzar, la deuda pública que previó la actual administración está por encima del 90% del PIB portugués, algo muy difícil de sostener con miras a obtener resultados favorables.

El gobierno ya aumentó el salario mínimo para todos los trabajadores en relación de dependencia para llevarlo a 475 euros mensuales, 25 euros más que los 450 euros que se pagaban hasta hace un par de meses atrás.

Además tiene previsto, cuando no, grandes inversiones en obras públicas que puedan sostener el nivel de empleo sin dejar que se dispare el número de parados.

La idea es modernizar al país todo lo posible y mantener a raya el ya muy debilitado tejido social.

Se ha prometido también no aumentar en el curso de todo el 2.010 los impuestos a los trabajadores como una forma de aumento salarial encubierto, pero así se debilitarán las cada vez más flacas arcas públicas hasta niveles probablemente insostenibles.

No debemos olvidar que sumado a los problemas que Portugal presentó y presenta en medio de la crisis, durante el año que termina hubo tres consultas electorales consecutivas, lo que obviamente no ayuda a la organización y estabilización del país, paralizando toda posibilidad de despegue económico.

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