El Gobernador de California le pide ayuda a Washington para solucionar el grave problema del déficit público

La situación fiscal por la que atraviesa desde casi el inicio de la crisis económica global el Estado estadounidense de California es cada vez más preocupante.

En estos momentos el déficit fiscal de ese Estado es de 21.000 millones de dólares, y crece a un ritmo que lo transforma en desesperante.

Las cuentas públicas continúan cuesta abajo a pesar de los masivos recortes presupuestarios, del alza de impuestos y de las ayudas para estimular la economía regional.

Todo parece indicar que en un plazo muy corto la administración central de Barack Obama va a tener que salir nuevamente en ayuda del Gobernador Arnold Schwarzenegger.

Desde el inicio de la crisis fueron muchos los estados de los Estados Unidos que tuvieron muy serios problemas, según lo mencionábamos en notas anteriores, pero ninguno de carácter tan duradero y preocupante por su magnitud como los que presenta California, en momentos en que la nación parece estar dejando atrás la peor parte de la crisis originada en su propio territorio.

Ya Schwarzenegger volvió a solicitarle al presidente Obama una ayuda de 8.000 millones de dólares para poder seguir con programas sociales fundamentales para millones de familias de su Estado. No hay dudas de que California es el dolor de cabeza más grande con el que va a tener que enfrentarse el gobierno estadounidense durante el transcurso del año próximo.

El Gobernador dará a conocer los detalles de su pedido de ayuda el 6 de enero, 48 horas antes de hacer público su último presupuesto al frente de California.

Ya le escribió a la jefa de la bancada demócrata en el Congreso, Nancy Pelosi, para pedirle que se movilicen urgentemente fondos federales hacia su Estado, cuya economía está en una situación límite. De no ser así advierte que “se abrirán grandes agujeros en la red que protege a los más pobres”.

California ya estuvo al borde de la bancarrota el pasado verano, por efectos sobre todo del paro elevado y el desplome del mercado inmobiliario. El panorama no parece alentador ni siquiera a mediano plazo, por lo que habría que esperar varios años para que cambie de manera radical.

Para Standard & Poors, otros Estados como Nevada, Arizona y Nueva Jersey también están en problemas, por lo que deberían hacer grandes ajustes en el gasto y en los ingresos.

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