El déficit estatal español alcanza niveles récord en Noviembre

Es una ley no escrita que en el tramo final de los ejercicios fiscales es cuando se concentran los pagos que debe realizar el Estado y, si fallan los ingresos como está sucediendo en España en estos momentos por los efectos de la crisis económica global, el déficit y los problemas del gobierno alcanzan su dimensión real.

Y basándose en esta premisa es que el saldo negativo del Estado durante el mes de noviembre muestra que es cada vez mayor. Ya supera los 71.500 millones de euros, lo que es lo mismo que decir casi el 7% del PIB español.

Es en estas circunstancias que el Secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, reafirmó en estos días que la evolución del presupuesto está de acuerdo a lo previsto por las autoridades, que previeron un déficit de alrededor del 8,1% en la administración central para todo el ejercicio fiscal actual.

El problema es que el saldo negativo es el quíntuple del desfasaje que se registraba hace exactamente doce meses atrás.

Según Ocaña, “la mitad se debe al impacto de una evolución económica negativa y la otra mitad al coste de las medidas que el gobierno tuvo que tomar para hacer frente a los aspectos más necesarios y urgentes de la crisis”.

La recesión aparece en todas las cuentas del Estado, no importa desde donde se las enfoque.

La recaudación impositiva cayó un 16,8% respecto al mismo período de once meses del año anterior, con el IVA ocupando un cómodo primer lugar con un espeluznante 30% de caída, y los impuestos de sociedades con un descenso del 23%.

Por el lado de los gastos se destacan la subida de las erogaciones que se debieron hacer para enfrentar las prestaciones por desempleo y el aumento del pago de los intereses de la deuda pública.

Las medidas anticrisis tampoco ayudaron a las arcas públicas: los aplazamientos del IVA limitan los ingresos y los fondos extraordinarios de inversión suben los gastos de manera desmedida.

El Gobierno central tiene sus dudas sobre si las comunidades autónomas van a respetar el déficit previsto para este año del 1,5% del PIB o si se tomarán de lo acordado para el año próximo, donde el déficit se elevó al 2,5%. Ocaña ya advirtió que no aceptarán déficits públicos regionales por encima de lo pactado en su momento.

El panorama fiscal de España no varió desde hace varios meses: es oscuro y de consecuencias imprevisibles por donde se lo mire.

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