El gobierno español  y su necesidad por recaudar no le dan tregua a los consumidores

Tal como ya veníamos comentando acerca de la subida de tarifas de varios servicios de distintas compañías que operan en territorio de España, tampoco el gobierno decidió darle un aunque sea pequeño descanso a los maltratados bolsillos de los españoles por efectos de la crisis global.

En un intento que en algunos casos parece desesperado de las distintas administraciones públicas por hacer ingresar divisas a sus bastante enflaquecidas arcas, los ayuntamientos, las comunidades autónomas y el propio Estado español ya decidieron una andanada de aumentos en los impuestos, tasas y como ya habíamos comentado tarifas de servicios públicos para el año que recién comienza y no lo hace precisamente con buenas noticias.

La administración de José Luis Rodríguez Zapatero quedó a la cabeza de esta nueva y agresiva política impositiva. Ya se anunció que a partir de Julio, prácticamente la totalidad de los productos, e excepción de los de primera necesidad como es el caso del pan, subirán sus precios debido a un aumento en la alícuota del IVA del 16 al 18%, es decir dos puntos porcentuales más.

Pero una rebaja de los impuestos directos, que bien podría compensar la subida de los indirectos, tampoco se va a hacer realidad. Por citar sólo un ejemplo los 400 euros de desgravación fiscal que fue uno de los caballitos de batalla de Zapatero en su campaña de marzo del 2.008, caerán este año del impuesto sobre la renta de las personas físicas.

Sólo continuarán con su beneficio los que apuesten por tener descendencia, ya que el gobierno decidió mantener el llamado “cheque bebé” de 2.500 euros por cada hijo nacido.

Si algún español tiene la peregrina idea de intentar ahorrar, tampoco la cosa le irá mucho mejor. Ya desde el 1º de enero aumentaron los interese para prácticamente todas las cuentas y productos bancarios.

Ya vimos que los servicios sufrieron importantes subidas desde el primer día del año. La principal subida es la de la luz, cerca de un 2,6%, entre otras cosas porque las compañías eléctricas como Endesa y Unión Fenosa argumentan una escasa rentabilidad que se contrasta con el interés de los inversores por tener participación accionaria en ellas.

Trenes, Gas Natural y otros servicios completan, como ya vimos, un panorama casi diríamos gris oscuro para el habitante de España.

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