El gobierno de los Estados Unidos sigue presentando medidas anticrisis

El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, quiere demostrar a toda costa cuáles son las prioridades de su plan de gobierno.

Presentó en estos días presupuestos federales que apuntan sobre todo a la creación de nuevos empleos y buscan reducir el todavía inmenso déficit fiscal del país.

Los planes sociales del año anterior se mantendrán, pero este año el objetivo es proteger a la malherida clase media estadounidense y mantener un estricto control fiscal que no empeore la actual situación.

Según Obama, el déficit no se puede resolver de un día para el otro, pero tampoco se puede seguir con los gastos como si este déficit no existiera.

Esto es lo que manifestó al anunciar la ley más importante de cada año en los Estados Unidos, la que debe hacer concordar las inversiones para salir de la crisis económica global con los ahorros mínimos para mantener la solvencia económica del Tesoro nacional a mediano y largo plazo.

Los presupuestos presentados por el presidente anuncian un gasto de 3,8 billones de dólares para el año fiscal 2.011 que comienza a principios del próximo octubre, casi un 6% más que en el 2.010.

El déficit previsto para el actual 2.010 fue aumentado en forma significativa hasta el récord de 1,56 billones de dólares, lo que representa el 10,6% del PIB estadounidense y es el mayor desde la segunda guerra mundial.

Pero existen fundadas esperanzas en que esa cifra disminuya a partir del próximo ejercicio, para llegar a una cifra de 700.000 millones de dólares, un 4% del PIB, y alcanzar los 200.000 millones en los próximos diez años.

No son pocos los que dudan de que este proyecto pueda llevarse a cabo, pero la administración Obama cree que la eliminación da varios programas públicos fuera de moda y una mayor recaudación fiscal por la mejora del nivel de vida del pueblo puedan hacer alcanzar esos objetivos.

Tras la derrota en manos de la oposición en las elecciones de Massachusetts, ahora Obama ha comenzado a poner los objetivos económicos por delante de otros cambios de fondo que fueron anunciados apenas arribó a la Casa Blanca.

Se ha decidido también aumentar fuertemente las partidas destinadas a Educación, como pilar para una reestructuración profunda de la sociedad norteamericana, y a Defensa, donde se ha replanteado la estrategia para los conflictos internacionales de Afganistán, Irak y Pakistán.

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