Los italianos parecen estar manejándose mejor en la tormenta que produce la crisis

Italia no estuvo muy bien vista por sus pares europeos durante buena parte de la crisis económica global. Pero hoy en día, y tras haber anunciado oficialmente una pérdida del 5,2% de su PIB durante el año pasado, es el país de la Eurozona que encabeza la recuperación económica de esta formidable crisis.

Estos datos surgen del índice compuesto de la OCDE y fueron reafirmados hace apenas unas horas por Silvio Berlusconi. El premier italiano sostuvo que “en Europa hay varios países en una situación bastante preocupante, pero nosotros nos hemos defendido mejor que todos los demás, en buena medida gracias a que nuestro gobierno trabaja por el bien de todos los italianos”.

Pero la realidad no siempre se condice con las afirmaciones de los gobernantes. No son pocos los especialistas en la materia que sostienen que Italia está en una posición tan mala desde hace tanto tiempo, y ya casi en una situación endémica mostraba un crecimiento tan leve, que era bastante sencillo decir que se había mejorado, puesto que empeorar era casi imposible.

Los italianos, al igual que muchos países de Latinoamérica, parecen sentirse en su salsa en momentos de crisis, y es allí donde recurren a sus fibras más íntimas para sacar la situación adelante.

Italia es un caso único en muchos aspectos. Hace apenas unas horas el premier presumió ante la prensa de haber bajado los impuestos a sus connacionales. La oposición le respondió afirmando que esas declaraciones no eran otra cosa que una “tomadura de pelo”, puesto que en realidad éstos habían subido.

Pero la realidad muestra que los italianos han soportado mejor la crisis que la mayoría de sus vecinos por la alta tasa de ahorro de las familias, una política fiscal bastante prudente y un ahora confirmado bajo déficit durante el año que terminó hace poco.

El ministro Giulio Tremonti mantuvo rigor en las cuentas fiscales, haciendo de la necesidad una virtud, pues no hay que olvidar que la deuda italiana es gigantesca y ronda el 116% del PIB del país, es decir unos 1,8 billones de euros.

De cualquier manera el descontento social en el país va en aumento, porque la crisis afectó con dureza a empresas y particulares, y si bien el gobierno sigue afirmando que todo está bajo control, la situación para la mayoría de los italianos no es todavía nada sencilla y dista mucho de ser la que afirma Berlusconi.

Emma Marcegaglia, la presidenta de la patronal, resumió la actual situación en una frase: “Rigor en las cuentas y cero apoyo a las empresas”.

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