Por la crisis, Latinoamérica pudo contener los precios el año pasado

La inflación y la constante subida de los precios son algunos de los problemas endémicos que afectan a la mayoría de los países de Latinoamérica.

Pero durante el 2.009 la evolución de la crisis económica global ayudó a casi todos estos países a contener los precios e incluso a ofrecer importantes rebajas en muchos de ellos para llevar el nivel inflacionario a niveles que no se veían desde hacía décadas.

Incluso se dio el caso de naciones como Chile, Guatemala y El Salvador, donde al final del año pasado la evolución de la inflación había dado resultados negativos anuales.

Lo que sin dudas resultó una buena noticia para la población, que vio cómo bajaban los precios de muchos de los productos de primera necesidad que forman parte de la canasta familiar, fue tomado con ciertas reservas por los economistas que se especializan en el tema, ya que éstos aseguran que una deflación a largo plazo resulta peligrosa e insostenible para la economía de cualquier país.

Las tasas de inflación regionales se redujeron principalmente por la caída en el precio de los alimentos como consecuencia de las turbulencias económicas que se vienen registrando desde el inicio de la crisis, allá por el 2.008, y que afectaron el consumo poblacional.

Otros rubros donde se produjeron importantes rebajas en los precios fueron las comunicaciones, el transporte, la cultura y la vivienda. En sentido contrario, la gastronomía fuera del hogar y la educación mostraron una subida de sus niveles de costos por encima de los del año anterior.

La inflación fue negativa o alcanzó valores menores al 1% anual en la mayoría de los países de América del Sur, con excepciones como en el caso de Argentina, que cerró el 2.009 con un guarismo cercano al 7% anual, y Venezuela, que encabezó por mucho la lista de los países con mayor inflación al registrar una tasa inflacionaria anual del 25,1%, a pesar de que su Banco Central celebró una “importante caída en la presión inflacionaria del país”, ya que en el 2.008 la cifra había superado el 30%.

En Argentina el mayor problema parece estar enfocado en los datos oficiales, que son muy cuestionados desde hace ya un par de años e invariablemente difieren de los datos obtenidos por la mayoría de las consultoras privadas que también realizan la medición de precios, con lo cual se presume que os valores dados a conocer por el gobierno podrían ser incluso menores a los que la realidad le muestra al pueblo en el momento de realizar sus compras.

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