Las divisas latinoamericanas siguen medianamente estables, atentas a la situación que las rodea

Prácticamente todas las divisas de Latinoamérica están atravesando días de bastante estabilidad, en medio de un mercado que sigue expectante ante la reacción de la Unión Europea por la delicada situación fiscal de Grecia.

Por otra parte se notó en los últimos días una cierta reticencia al riesgo de tomar créditos, cosa que sucedió en buena parte del mundo, ya que se duda de la política crediticia de China, que podría ser endurecida para “enfriar la economía”, y es uno de los principales motores de la recuperación de esta crisis global que se viene manifestando tibiamente en las últimas semanas.

Los líderes de la UE afirmaron la semana pasada que no dudarían en actuar enérgicamente de ser necesario para proteger la estabilidad financiera de toda la Eurozona, en caso de que Grecia entrase en una eventual moratoria de pagos, pero lo concreto es que estas declaraciones fueron hechas con una vaguedad y una falta de convencimiento que decepcionó a la inmensa mayoría de los mercados mundiales, obviamente los latinoamericanos incluidos.

Si tomamos en cuenta que es poco probable que en las próximas reuniones de los ministros de finanzas de la UE se concrete finalmente el esperado paquete de medidas para ayudar a la nación helénica, no hay por qué suponer que los inversores se acerquen a arriesgar alegremente su dinero sin bases sustentables para sus negocios, sobre todo en el caso de los activos de riesgo.

En el caso específico de Latinoamérica, los feriados de carnaval en Brasil paralizaron los mercados de la mayor economía sudamericana hasta el miércoles, por lo cual no se produjeron novedades de importancia.

Lo mismo sucedió con el flujo financiero semanal de los Estados Unidos, que esta semana se vio reducido por el feriado del día lunes.

Otras monedas latinoamericanas como el peso mexicano parecen no haber sido influenciadas por la situación de Grecia y China y a fines de la semana pasada subió algo más del 0,2%.

En la Argentina, el peso argentino, que está pasando por mínimos históricos frente al dólar, podría depreciarse todavía más si los inversores locales continúan con las compras de divisa estadounidense para protegerse de riesgos políticos y económicos.

Inversamente, en Chile la moneda podría superar los máximos de la última semana, con una paridad de aproximadamente 528 pesos chilenos por dólar. Los operadores chilenos esperan que su moneda se siga valuando frente a la divisa norteamericana, sugiriendo que podría llegar en las próximas semanas a valores de 510 pesos chilenos por dólar.

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