El FMI restringe la entrada de capitales extranjeros para evitar nuevas burbujas financieras tóxicas

Desde que tenemos memoria, los responsables y expertos del Fondo Monetario Internacional lucharon siempre con todos los medios a su alcance para que imperase en el mundo la libertad de movimiento de capitales.

Pero en la actualidad, y después de las consecuencias por todos conocidas que trajeron estos movimientos efectuados en forma indiscriminada y en la mayoría de los casos irresponsable, que generaron entre otros desastres la burbuja inmobiliaria y los desaciertos financieros de varias grandes entidades que dieron comienzo a la crisis económica global, esta libertad de movimientos de capitales ya no está tan clara y nadie está tan seguro de que sea lo mejor para los mercados mundiales.

Un informe elaborado recientemente por un selecto grupo de trabajo del FMI parece haber arribado a la conclusión de que, en ciertas circunstancias, los controles del movimiento de capitales son una herramienta indispensable como respuesta a una gran entrada de dinero en determinado mercado.

Se convierten en una manera útil de frenar inversiones muchas veces irresponsables que pueden desestabilizar las economías de los diferentes países al producir excesivas subas de determinadas monedas o la formación de burbujas tóxicas de activos como las que aparecieron hace un par de años en los Estados Unidos y dieron el puntapié inicial a la debacle que les sobrevino.

Para el FMI los países emergentes pudieron en cierta forma sobrellevar mejor las consecuencias de la crisis como resultado del sistema de controles fiscales y regulatorios que tienen para frenar la entrada masiva de capitales, en contrapartida con aquellas naciones que son (o eran) acérrimas partidarias de la liberalización del dinero proveniente del exterior.

No es que estos controles sean infalibles y den un resultado positivo del 100%, pero al menos en este caso parecen haber resultado exitosos.

Es por eso que el FMI quiere que estos controles se lleven a cabo cada vez con mayor exigencia en aquellos países que tienen grandes reservas de divisas por lo que no necesitan tanta inversión extranjera, y cuyo tipo de cambio no está infravalorado.

Brasil , por ejemplo, ya anunció la implementación de estos controles en octubre del año pasado, aplicando un impuesto del 2% a las inversiones extranjeras en renta fija o variable, como herramienta para contrarrestar lo que en ese momento fue una brusca apreciación del real. Y obtuvo muy buenos resultados con la medida.

Advierte sin embargo el FMI sobre la aplicación generalizada de estos controles, que podría terminar trayendo muchos inconvenientes al crecimiento mundial por falta de inversión extranjera.

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