En México un ex presidente propone reestatizar los Bancos

El ex presidente de México Carlos Salinas de Gortari afirmó que es muy importante que el país recupere el control del sistema bancario, actualmente en poder de manos extranjeras en un 80%.

Estas afirmaciones fueron hechas después de su participación en el seminario “Privatización bancaria, crisis y rescate del sistema financiero”, que organizó el Centro de Estudios Manuel Espinosa Yglesias.

Para Gortari este paso de las instituciones bancarias a manos estatales serviría “para que los Bancos de este país atiendan las necesidades de los mexicanos y respondan a las directivas de los mexicanos”.

La explicación que dio Gortari a sus afirmaciones fueron bastante obvias: se corre el riesgo cierto de que los más importantes Bancos que operan en territorio mexicano tengan sus casas matrices en otros países, por lo que seguirán las directivas de sus gobiernos y no las verdaderas necesidades de financiamiento que hay actualmente en México.

Puso como ejemplo a los alemanes, de quienes dijo que no permitirían que su Banco estuviera en manos extranjeras.

“Otro caso paradigmático es el de los Estados Unidos. Ahora que una gran de cantidad de Bancos estadounidenses quebraron o están pasando por momentos de zozobra, no han permitido que ningún extranjero llegara para salvarlos, no dejan entrar a los extranjeros a su sistema bancario”, comentó Salinas de Gortari.

En el transcurso de la misma reunión, el economista Jesús Silva Herzog dijo que uno de los más grandes errores que ha habido en la historia mexicana es tanto la privatización como la extranjerización.

A pesar de eso manifestó su confianza en que poco a poco en México se irá recuperando el control de la banca, la que indefectiblemente debe pasar nuevamente de manos extranjeras a manos mexicanas.

Salinas de Gortari acusó a los Estados Unidos de haber “negociado” directamente con su sucesor Carlos Zedillo, entre 1.994 y 2.000, una extraordinaria subida de los tipos de interés, más específicamente en 1.995.

Esto desencadenó una grave crisis económica que llevó a la pobreza a millones de personas en todo el territorio de México.

Esta desafortunada decisión de las autoridades mexicanas, tomada el 20 de diciembre de 1.994, hizo que los tipos de interés se encarecieran hasta valores inimaginables y trajo como consecuencia la pérdida de al menos una década en la evolución de la economía del país.

“El gobierno mexicano aceptó un trato inaceptable con el entonces subsecretario de economía norteamericano Summers, similar al que las metrópolis daban a sus colonias, como si México fuera un país sin historia ni prestigio, ni instituciones capaces. Todavía estamos pagando las consecuencias de aquel zafarrancho”, concluyó el ex presidente.

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