La Eurozona y el salvataje a Grecia en un complejo camino de salida

En estos últimos días los países de la Eurozona se han reunido varias veces con miembros de la Comisión Europea para darle forma al plan de ayuda a Grecia y terminar así con todas las especulaciones que se han venido tejiendo desde que comenzó la debacle financiera del país helénico en lo que parecen ser para la mayoría de las naciones las postrimerías de la crisis económica global.

Varios mecanismos de ayuda se están barajando para ser usados en la medida en que sean compatibles con el Tratado de Lisboa.

El objetivo de cualquier mecanismo que decida ponerse en práctica no pasa por prestarle dinero a los griegos sino facilitarles que puedan hacer frente a sus deudas con una financiación especial, más barata que la que se usa generalmente en la zona euro.

Una de las posibilidades que se estudian es concederle a Grecia un préstamo especial dado por el conjunto de las naciones de la Eurozona, lo que configuraría una salida similar a la que se suele aplicar en la Unión Europea cuando se acude en ayuda de un país que no tiene la moneda única europea.

Otra opción puede ser que la UE emita bonos destinados a los griegos, y que estos bonos sean garantizados por el resto de las naciones de la zona euro.

También podría suceder que el eurogrupo en su conjunto salga como aval de las emisiones de la deuda griega.

Pero los técnicos en la materia indican que todas estas posibilidades tienen serios problemas de índole técnica y de incompatibilidad con el Tratado de Lisboa, algo a lo que nadie parece dispuesto a ceder.

La situación no es nada fácil, y esto retrasa el encuentro de una solución rápida y efectiva al acuciante problema de los griegos.
Se estima que estarían en juego recursos por alrededor de 25.000 millones de euros, en tanto Grecia necesita todavía emitir cerca de 50.000 millones de la moneda común para hacer frente a las renovaciones de las emisiones que vencen en el 2.010 y asimismo enfrentar nuevos requerimientos de financiación a futuro. Las cuentas no parecen dar de ninguna forma.

El presidente de la CE, José Manuel Barroso, dijo que la Comisión trabaja a contrarreloj con los miembros de la Eurozona para diseñar el intrincado mecanismo que hará falta poner en marcha para que la ayuda a Grecia sea finalmente puesta en práctica y resulte efectiva y viable.

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