Francia está a la cabeza de la recuperación, pero la situación no es fácil

Cuando a principios de 2.010 Eurostat, la oficina estadística regional lo dio a conocer, parecía que la noticia confirmaba lo que muchos ya suponían: Francia está soportando mejor los efectos de la crisis global, y de hecho ha comenzado a levantarse nuevamente con menos lentitud que sus vecinos de la Eurozona.

En el último trimestre del año anterior la economía gala creció un 0,6%, una cifra no demasiado significativa pero que confirmaba una al parecer definitiva tendencia a la subida ya que se trataba del tercer trimestre consecutivo al alza del PIB francés.

Si se comparan estos datos con los de Alemania, el “viejo competidor” de los franceses en materia de liderazgo regional, éstos arrojaban un resultado alentador, puesto que los germanos terminaron 2.009 con un rotundo e indiscutible 0%.

Aunque el PIB francés mostró una caída del 2,2% durante el 2.009, en lo que fue el peor registro desde la posguerra, ese guarismo fue el más alentador entre todas las grandes economías desarrolladas de la Eurozona.

Los más importantes funcionarios franceses se envalentonaron y manifestaron que habían dicho que saldrían de la recesión antes que Alemania y allí estaban las pruebas de la veracidad de sus dichos.

¿Qué hace que Francia funcione económicamente mejor que sus vecinos?

Pues que la economía francesa es más resistente que las de sus vecinos, y se posiciona mejor en tiempos de crisis. Es sólida, y si bien nunca va a crecer de manera sorprendente, tampoco va a retroceder demasiado no importa lo que suceda.

Uno de los factores fundamentales de este hecho es el mantenimiento del consumo de los franceses, que en el 2.009 incluso creció un 1%.
Esto se debió principalmente al colchón social del Estado francés, al tradicional espíritu ahorrativo de sus habitantes y a que no hubo como en la mayoría de sus socios europeos un derrumbe inmobiliario de importancia.

Pero los expertos advierten que la recuperación francesa es demasiado tímida, incipiente y de escaso volumen, con lo cual su economía está todavía convaleciente del choque con la crisis global.

Su ministra de economía, Christine Lagarde, sigue manifestando que Francia crecerá a lo largo del 2.010, aunque lo hará sólo un 1,4%.
Pero lo concreto es que el país galo, a paso de hormiga, hace lo que sus vecinos no consiguen aún: crecer en forma constante desde hace ya varios meses.

Lo que refrenda la validez del axioma que reza que “en el país de los ciegos, el tuerto es Rey”.

Y Francia es el tuerto de esta historia.

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