La Unión Europea se divide en cuanto a cómo se debe ayudar a Grecia

La crisis que se abate por estos días sobre Grecia por causa de su monumental deuda, está trayendo serios problemas no sólo a esa nación de la Eurozona sino a toda la Unión Europea.

Están creciendo las brechas y los desencuentros en el seno de la UE en muchos y preocupantes frentes.

En la mayoría de las situaciones que se presentan, el protagonista es Alemania enfrentada con la Comisión Europea y el resto de los países de la región, que en esta oportunidad están encabezados por Francia.

No olvidemos que fueron los alemanes quienes bloquearon un acuerdo ya casi concluido sobre el mecanismo a aplicar para la ayuda a los griegos en las reuniones que el Eurogrupo y el Ecofin llevaron a cabo a principios de la semana pasada.

José Manuel Durao Barroso, el presidente de la Comisión, instó a aprobar lo antes posible un plan de préstamos bilaterales coordinados, ya que los días pasan y la ayuda a Grecia no llega.

La puesta en marcha de este plan no tiene por qué ser inmediata, aunque esto sería lo más conveniente, pero sí se necesitan definiciones en cuanto a su aprobación, de forma tal de calmar los enrarecidos mercados europeos.

Durao Barroso aseguró que este instrumento de ayuda a Grecia será indefectiblemente compatible con la cláusula del Tratado de Lisboa que prohíbe ir al rescate de un país de la UE y que por lo tanto deberá estar sometido a condiciones y términos estrictos.

Lo más potable parecería ser para los expertos que se tratase de un plan diseñado dentro mismo de la Eurozona y con gestión y cláusulas impuestas por los países del euro y sus instituciones propias.

Lo cierto es que las discusiones llegaron a un nivel que obligaron tanto al presidente del ejecutivo comunitario como a los representantes de varios países integrantes a escudarse en cláusulas del Tratado para poder defender la permanencia de los griegos en la Eurozona. Para Durao Barroso, “algunas ideas pueden sugerirse con vistas al futuro, pero ahora simplemente no son posibles de acuerdo con el Tratado de Lisboa”.

Por el momento, la canciller alemana Ángela Merkel sigue rechazando sistemáticamente las sugerencias que se hacen en el seno de la Comisión, y su inflexibilidad está complicando y mucho las cosas.

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