Latinoamérica crecerá casi un 5% en 2.010 y un 3,7% en 2.011

De acuerdo a las perspectivas que maneja el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), que es la mayor asociación de instituciones financieras del mundo y cuyos pronósticos no se basan en apuestas al futuro sino en cálculos concretos acordes a la realidad imperante, las perspectivas económicas de Latinoamérica prevén un crecimiento regional de 4,8% para todo el año 2.010 y de 3,7% para el año venidero, el 2.011. Todo esto después de una caída en conjunto del 2,3% que se produjo en el transcurso del 2.009.

El desglose que hizo el IIF de acuerdo al comportamiento que se espera tengan los distintos países de América Latina muestra, como era de esperarse, que el crecimiento estará liderado por Brasil, con un 5,8% de subida en su PIB, aparece sorpresivamente Perú en el segundo lugar con un 5,6%, Chile tendrá un crecimiento del 5,5%, México y Argentina tendrán alzas en sus PIB de 4,8%, Colombia 3,8%, Ecuador 2,6% y Venezuela 2,0%.

El Director General del IIF Charles Dallara aseguró en la presentación del informe elaborado por el Instituto que la gran mayoría de las economías líderes de Latinoamérica están mostrando un fuerte crecimiento y se muestran definitivamente en el empinado camino de la recuperación económica y social luego de la debacle de la crisis financiera global.

Para Dallara toda Latinoamérica tuvo que enfrentar una primera mitad del año pasado “extremadamente difícil”, pero hacia mediados de año y debido a las buenas políticas monetarias y fiscales que se habían implementado en años anteriores y a la fortaleza del sistema bancario, la situación comenzó a revertirse hasta terminar el 2.009 en una posición bastante más holgada, con una recuperación “impresionante”.

En el 2.010 los Gobiernos y los Bancos Centrales de todas las naciones latinoamericanas tendrán que enfrentar nuevos retos, al igual que el resto de los países del mundo, pero estos retos en su mayoría serán el resultado de acciones tomadas en los países más desarrollados que repercutirán en la región, y no producto de problemas propios.

Estos países desarrollados deberán en el 2.010 enfrentar enormes déficits fiscales y abandonar los planes de estímulo que vienen aplicando en la actualidad y desde el inicio de la crisis, con lo que su situación seguramente se verá reflejada en la mayoría de las naciones emergentes.

Las tasas de interés tienen altas posibilidades de ser empujadas al alza, la inflación podría subir en algunos países sudamericanos, y además en el 2.010 hay varios procesos electorales en Latinoamérica que abren un cierto compás de incertidumbre sobre las políticas monetarias que se continuarán aplicando en la región.

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