Los alemanes están ejerciendo presión sobre la Eurozona

No es novedad para nadie la conocida inflexibilidad de los alemanes en lo que concierne al manejo de sus asuntos.

Y la que ahora demostró en la resolución de la crisis por la que atraviesa Grecia terminó volviéndose en contra de la misma Alemania.

El desequilibrio fiscal de los griegos, que realmente se resolvió como se pudo y no como se quiso, tapó por unas semanas otro desequilibrio que al parecer está cobrando cada día más fuerza: mantener el gran superávit externo de Alemania a costa de sus socios de la Eurozona.

Alemania no se cansa de predicar la austeridad en el consumo de la zona euro, pero lo concreto es que basa su economía en el consumo de sus vecinos, lo que hace que se transforme en una potencia en cuanto a la exportación.

Para muchos este desfasaje entre lo que Alemania vende al resto de los países y lo que les compra, dado que su consumo interno es bastante débil, se está tornando insostenible e impide reactivar el crecimiento en conjunto de la economía europea, terriblemente golpeada por la crisis económica global.

No hay prácticamente Organismo Internacional que no le pida por estos días a los alemanes que corrijan esta desfasaje, pero hasta ahora la canciller Ángela Merkel se ha venido negando a hacer cambios de base en el sistema.

La crisis sobreendeudó a muchos países con respecto a Alemania y esto no se podrá sostener demasiado en el tiempo.

Christine Lagarde, la ministra de finanzas de Francia, reconoció hace poco a un diario inglés que Alemania hizo una “tarea increíble” durante la crisis para poder salir de ella, pero afirmó a la vez que no está para nada segura de que este sea un modelo viable a largo plazo.

Philipe Whyte, investigador en Jefe del Centre for European Reform (CER) afirma que el superávit de Alemania por cuenta corriente es sencillamente “impresionante”, lo que viene registrándose en mayor o menor medida desde hace una década, pero ahora los extranjeros que le permitieron mantener esa situación están en serios problemas por la crisis y eso les complicó y mucho el panorama.

Alemania trata de presionar a sus socios para que sigan comprándole sus productos, pero lo cierto es que en estas épocas sus vecinos apenas pueden subsistir “per se”, por lo que sus compras al gigante europeo deben reducirse a su mínima expresión, con los consecuentes trastornos a la economía germana.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies