España y su capacidad de competir en el exterior

En España el deterioro de la industria de la construcción como consecuencia de la crisis económica global trajo aparejadas muchas dudas sobre qué tan competitivas son el resto de las industrias como para poder ubicar sus productos en el exterior.

Pero esto no es de ahora, sino que viene acentuándose desde hace casi una década. Frente al conjunto de la Unión Europea, la pérdida de competitividad de España en los mercados internacionales podría cuantificarse en alrededor del 4,3% tomando en cuenta los precios de exportación, y en 12,4% tomando como base para el cálculo los costes laborales promedio de las diferentes industrias.

Estos costes son para los expertos en el tema el principal problema de España al momento de ubicar sus productos en el exterior, a pesar de que los salarios reales de los españoles siguen siendo de los más bajos de toda Europa.

Pero aún así se están viendo algunos signos positivos en el horizonte, ya que las exportaciones evidencian una leve suma en estos últimos meses.
Estudios muy serios en el tema como los realizados por Jean Pisani-Ferri, el Director de la prestigiosa consultora Bruegel y Asociados, comparan la competitividad de España con la del conjunto de países de la OCDE, es decir las 30 economías más desarrolladas del mundo, y ésta da como resultado que en este caso las pérdidas son todavía mayores, desde el 7,5% en los precios de exportación hasta el 28% tomando como como parámetros los costes laborales.

Para Pisani-Ferri “España fue virtuosa desde el punto de vista fiscal hasta que se desencadenó la crisis global. Luego aparecieron los problemas de competitividad originados por el crédito nacional y las consecuencias de la relación entre precios y salarios, que se desvirtuó por completo”.

Para otros analistas de Bruegel, la solución no está en una caída generalizada de los salarios, sino en que cada vez que los sueldos suban esto sea producto de una ganancia en productividad, con lo cual tanto trabajadores como empresarios se verán favorecidos.

Pero como las negociaciones salariales se realizan en forma demasiado generalizada, puede suceder y de hecho es un verdadero problema, que empresas con una productividad relativamente baja deban pagar a sus empleados, jerárquicos o no, salarios que no se condicen con la realidad de esa empresa.

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