El impuesto al ingreso de capitales extranjeros adoptado por Brasil pone al FMI en alerta

El Fondo Monetario Internacional aseguró que la aplicación en forma generalizada de los controles de capital podría provocar que se frene la recuperación económica después de la crisis global.

Si bien reconoció que este control puede ser útil para un país de manera aislada, como es por ejemplo el caso de Brasil que lo aplicó para frenar los flujos de dinero desde el exterior, para el conjunto de la economía mundial aplicar estos métodos puede llegar a ser muy perjudicial.

En el caso de que esta medida gane en popularidad y se generalice en varios países, los efectos serían seguramente contraproducentes.
“Si los ministerios de hacienda comienzan a aplicar estas medidas en forma indiscriminada, estaremos nuevamente en graves problemas”, dijeron varios popes del FMI.

En el análisis que el organismo multinacional hace de la situación y que se denomina “Informe sobre la estabilidad financiera mundial” Effie Psalida, la autora principal de dicho informe indicó que no existen evidencias valederas de que los controles de capital logren reducir el flujo de divisas procedentes del exterior que llegan a un país cualquiera, pero por el contrario hay pruebas de que alargan su vencimiento, es decir que después estos capitales se quedan por más tiempo en el país en cuestión.

Para Psalida, en el mejor de los casos la medida pierde efectividad con el correr del tiempo, haciendo que los países que aplican estos controles tengan que reajustarlos periódicamente para que no pierdan eficacia, con los consiguientes problemas de adecuación permanente a nuevas directivas económicas.

El FMI reconoce que hubo una entrada masiva de dinero a los principales mercados emergentes y unos pocos países desarrollados con buenas perspectivas de crecimiento, lo que puede alimentar la inflación y ciertas burbujas en los precios de los activos.

Pero igualmente aconseja que antes de recurrir a los controles de capital, las naciones afectadas por este fenómeno deberían flexibilizar su tipo de cambio y acumular reservas, al tiempo que reducir las tasas de interés para desalentar la inversión extranjera y poner en marcha una política fiscal más restrictiva con los capitales foráneos.

Todo esto sumado al control más estricto de entidades como el tristemente famoso Lehman Brothers que con su quiebra dio vía libre a la crisis global a fines del 2.008, puede comenzar a encarrilar nuevamente el panorama financiero mundial.

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