Según Juncker, el rescate a Grecia avanza a buen ritmo

En declaraciones que efectuó hace un par de días, el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, aseguró que los detalles necesarios para poner definitivamente en marcha la ayuda financiera de la Eurozona, el FMI y el BCE a Grecia, avanzan quizás a un paso más lento de lo que las autoridades griegas querrían pero avanzan al fin.

Juncker aclaró que estos detalles técnicos del plan de rescate son imprescindibles para establecer los límites y el perfil que tendrá esa ayuda, siempre considerando el caso de que finalmente las autoridades helénicas decidan solicitarlo, cosa que todavía no han hecho.

A grandes rasgos, el programa de asistencia a tres años recientemente acordado incluye el aporte de 30.000 millones de euros que serán entregados por los países de la Eurozona en el transcurso del primer año, a los que habría que sumarles otros 15.000 millones de la misma moneda comunitaria que aportará el FMI en ese mismo lapso.

Pero todas estas cifras escritas en un papel o vistas en la pantalla de un ordenador no muestran cabalmente las cuestiones de enorme complejidad técnica de las que van acompañadas.

Baste con citar a modo de ejemplo que ésta será la primera vez que el FMI ponga en marcha un plan de ayuda “a medias” con otras instituciones de cualquier índole, como ahora debe hacerlo con la Comisión Europea, ni tampoco impuso nunca sus planes a países sin ejercer el control de su política cambiaria ni sobre los tipos de interés.

Hacer eso supondría entrar en competencia directa con el BCE, lo cual haría que las decisiones eventualmente tomadas afectaran también a otros Estados.

Además ya se han puesto de acuerdo que en este caso todo deberá ser consensuado con Bruselas, quien será la encargada de dar la última palabra en todo lo concerniente al desenvolvimiento del comportamiento económico de los griegos.

Como si todos estos temas no fueran suficientes, el acuerdo de asistencia financiera pactado hace unos días por las naciones de la zona euro debe en algunos países ser ratificado por los respectivos Parlamentos, como es el caso de Alemania e Irlanda, quienes ya advirtieron que esto no será un mero trámite y podría llevar su tiempo.

Ni qué hablar de que algunos parlamentarios alemanes ya dijeron que podrían llegar a vetar la medida, lo cual llevaría todo a un terreno más que pantanoso.

Lo concreto es que mientras Juncker anuncia que todo marcha sobre ruedas, esas ruedas parecerían ser las que inventaron y usaron nuestros ancestros en la Edad de Piedra.

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