También el G-20 teme por las consecuencias de la crisis griega

Como era de esperarse, tampoco la reunión de ministros de finanzas y gobernadores de Bancos Centrales del G-20 que se lleva a cabo en Washington pudo abstraerse de la situación por la que atraviesa Grecia.

El pasado viernes todos los temas que en cualquier otro momento hubiesen sido de primerísimo orden, como la débil recuperación mundial de la crisis económica global, las propuestas del FMI y la interminable reforma financiera que no termina de plasmarse pasaron a segundo plano en la reunión que reúne periódicamente a los países “ricos” y a las principales naciones emergentes frente al delicado momento por el que pasa la nación helénica y su posible contagio a otros países de la Eurozona, entre los que España figura como un candidato lamentablemente más que potable.

Para Europa, Grecia “activó el botón del miedo” y los efectos llegaron a Washington, donde este problema es prácticamente de lo único que se habla.

La participación el pasado sábado en las reuniones del FMI del ministro de finanzas griego Yorgos Papaconstantinu poco pudo hacer para calmar los ánimos del resto de los ministros de economía del grupo.

Grecia es en estos momentos prioridad absoluta para todos, pero lo concreto es que esa prioridad es poco probable que esté dada por un súbito ataque de simpatía hacia ese país, sino más bien porque todos temen que su actual estado de situación pueda extenderse y contagiar a más de una economía europea tambaleante.

En la reunión del G-20 se dio un caso curioso. No quedan dudas de que es la preocupación principal de todos, pero se habla poco del tema como si el solo hecho de nombrarlo pudiera empeorar las cosas.

El director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, el ministro de economía de la UE Oli Rehn, el presidente del Bundesbank y posible sucesor de Strauss-Kahn, Axel Weber, todos hablan tangencialmente del tema y lo único que aseguran es que “se está tratando el tema con la mayor celeridad posible”.

Weber enfatizó el hecho de que el riesgo de contagio en toda la Eurozona no para de crecer, “y eso es muy grave” según sus propias palabras.

A sus palabras se sumó las del presidente del BCE Jean-Claude Trichet que fue tajante a la hora de hacer comparaciones entre Grecia y otros países como es el caso de España.

“Todos los países, sin excepciones, tienen mucho por hacer con respecto a su situación fiscal”. Trichet estaba sentado junto a la vicepresidenta española Elena Salgado y tratando de suavizar la situación aclaró que “por supuesto, España no es Grecia”.

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