Brasil no está de acuerdo con las políticas cambiarias de las grandes economías

El gobierno de Brasil, a través de su ministro de Hacienda Guido Mantega, ha criticado duramente en los Estados Unidos las políticas cambiarias de las economías más avanzadas del mundo al asegurar que el dólar y el euro están depreciados, con lo que se ven perjudicados los países emergentes, de los cuales su país es uno de los principales exponentes.

Estas declaraciones fueron hechas en el marco de un Foro económico organizado por la Cámara de Comercio Brasileño-Americana, a la que Mantega concurrió acompañado por el presidente del Banco Central de Brasil Henrique Meirelles.

Mantega dijo también que al concurrir el pasado fin de semana a la reunión de ministros de economía del G-20 y el FMI, pudo constatar las estrategias de recuperación de las grandes economías mundiales, y éstas lo han dejado verdaderamente “muy preocupado”.

Estas estrategias contemplan reducir la demanda interna, mantener los tipos de interés bajos para favorecer la depreciación cambiaria de sus monedas y de esta forma subir la competitividad de sus exportaciones.

Esta situación en el caso de Brasil y otras naciones emergentes de Latinoamérica como por ejemplo Argentina y México, provoca una fuerte tendencia a la apreciación de sus monedas con que las exportaciones se ven perjudicadas.

Consideró imprescindible que las naciones emergentes en su conjunto busquen una estrategia común para contrarrestar las intenciones de las grandes economías globales.

Para Mantega, la moneda líder, que en estos momentos es el dólar, tiene un peso y una importancia muy grande en el andamiaje cambiario internacional, en todas las transacciones financieras. Hoy por hoy un dólar depreciado está causando problemas a todo el mundo, y esto no es algo nuevo ya que siempre fue así desde hace décadas.

Al referirse específicamente a la economía de su país, Mantega volvió a reafirmar que Brasil será de las pocas economías a nivel mundial que crecerá este año y los próximos, no previéndose una caída en el PIB brasileño en un horizonte cercano.

Para el funcionario, Brasil está en condiciones de crecer un 5 y hasta un 6% anual con la inflación bajo control, lo que significaría recuperar los niveles anteriores a la crisis económica global que se desató a fines del 2.008.

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