Cuando Latinoamérica no tiene crisis propias, hereda las de Europa

Se vislumbran en el horizonte de Latinoamérica algunas luces de alarma justo cuando la región había salido de manera casi definitiva de la feroz crisis económica global que debió soportar al igual que el resto del mundo.

Ahora el problema es la inédita crisis de deuda que se desató en la Eurozona, y que parece confirmar el viejo proverbio que reza que “Europa estornuda y Latinoamérica se resfría”.

Parecía en los últimos tiempos que la situación, si no invertirse, al menos había comenzado a cambiar, a punto tal que la mayoría de los economistas del mundo afirman que la recuperación de la crisis va a llegar y quedarse encolumnándose detrás de las economías emergentes, de las que hay varias y muy importantes en Latinoamérica, como es el caso de Brasil, México, Argentina, Chile y algunas otras.

Pero por el momento América Latina deberá mantenerse alerta ante la situación europea, y obrar de acuerdo al desarrollo de los acontecimientos.

Por ejemplo, esta semana se llevará a cabo el Foro de Reuters sobre América Latina donde funcionarios de trece importantes ciudades de la región explicarán las medidas previstas para hacer frente al nuevo escenario.

No son pocos los analistas que creen que podríamos estar en presencia de un nuevo “Tsunami” como el que sacudió los mercados internacionales entre 2.007 y 2.009, y por lo tanto hay que tomar las precauciones del caso y trasladarse a “terrenos más seguros”.

Sólo unos pocos optimistas piensan que una vez superado el miedo inicial, Latinoamérica puede sacar provecho de su mejor posición fiscal y lograr beneficios a mediano plazo, haciendo apuestas de dudoso resultado.

Es consenso en todo el mundo que América Latina pudo usar el escudo macroeconómico que había construido en los últimos cinco años para aminorar en gran parte los efectos de la crisis y la desaparición del crédito a nivel global.

Las agencias de riesgo crediticio ya comenzaron a vaticinar lo que se viene.

Moody’s cree que la región tendrá este año necesidades de financiamiento equivalentes al 8% del PIB regional, pero no ve peligro en esta situación.

Fitch Ratings asegura que en Latinoamérica y Asia los Bancos se comportaron en la crisis global de manera ejemplar, con lo cual las consecuencias de la misma fueron muy inferiores a lo que se había previsto un año y medio atrás.

Lo concreto es que todos opinan que América Latina debe estar atenta a lo que suceda en estas semanas en Europa, pero sin perder en ningún momento la confianza en sí misma, ya que su performance hasta ahora ha sido muy buena.

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