El Canciller brasileño defiende las negociaciones con Irán

El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, defendió con vehemencia el papel que su país puede desempeñar para establecer un marco de confianza en las negociaciones que la República Islámica de Irán viene manteniendo con el bloque occidental sobre su programa nuclear, considerando además que la propuesta de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) sigue vigente.

En declaraciones al diario francés “Le Monde” Amorim sostuvo que Brasil puede ayudar a eliminar “los malentendidos y prejuicios” con Irán para colocarlos al mismo nivel que Turquía, otro país musulmán de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Brasil y Turquía son dos de los diez miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas y se oponen a las sanciones contra Irán que proponen cuatro de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia.

El gobierno brasileño considera que estos tiempos de crisis global no son los propicios para fomentar aún más los diferendos entre Oriente y Occidente, sino que es tiempo de consenso a nivel mundial para superar el difícil momento que atraviesa todo el Planeta.

Amorim estuvo hace poco en Teherán para ultimar los detalles de la visita oficial que el presidente de su país Luiz Ignacio Lula Da Silva hará a la nación iraní el 16 y 17 de Mayo próximos.

En esa visita Amorim consideró que la propuesta de la AIEA sobre el enriquecimiento de uranio iraní continúa siendo válida.

El canciller brasileño salió así al cruce de las declaraciones del portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos, que había dicho hace poco que esa oferta “ya no era válida”.

En prueba de buena voluntad, la AIEA le propuso a Irán que le entregue el 70% de su Uranio escasamente enriquecido para que sea puesto en condiciones en Francia o en Rusia, de manera que Teherán pueda utilizarlo para alimentar un reactor nuclear de investigación científica con fines pacíficos.

Pero Irán respondió negativamente por falta de confianza y propuso un intercambio de combustible en cantidades menores, lo que fue rechazado por Occidente.

La situación es compleja y los iraníes declararon que seguirán adelante con sus planes a cualquier precio.

Las grandes potencias sostienen que Irán busca fabricar armas nucleares mientras que la nación islámica lo niega rotundamente y dice que usará la energía atómica con fines “civiles y pacíficos”.

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