El andamiaje financiero de los Estados Unidos no confía en el euro

Los habitantes de los Estados Unidos se encuentran con que, después de casi cinco años que no ocurría algo así, por estos días están obteniendo por sus dólares una cantidad inusitada de euros.

Y saben que esta situación no se debe a la fortaleza de su moneda, que de hecho se encuentra en una posición bastante tambaleante.

Todo esto es producto de lo que está ocurriendo fuera de las fronteras de su país, con la debacle económica y financiera que se produjo en la Eurozona por efectos de la crisis económica global y que ahora, cuando todavía las aguas no se aquietaron, se agrava por el llamado “efecto Grecia”.

La moneda única europea se tambalea, con lo cual pasa a ser ahora el “débil” en esta película casi diríamos de enredos, y eso transforma al dólar en un refugio seguro para los inversionistas, al menos en el corto plazo.

Ni siquiera el monumental plan de rescate a Grecia e indirectamente a todo el sistema financiero europeo consigue detener la desconfianza que ganó al mercado de divisas. El euro ni aún en los momentos inmediatamente posteriores al anuncio del plan de rescate pudo detener su caída.

Y no hace falta pensar demasiado para darse cuenta de los motivos de tal desconfianza. Para detener la crisis de la deuda soberana de algunos países, como es el caso de la propia Grecia y en menor medida países como España y Portugal, hace falta implementar un plan de recortes del gasto público de tal magnitud que pocos creen que pueda llevarse a cabo, y en caso de poder hacerlo se detendría nuevamente el muy incipiente crecimiento de la región y el fantasma de la recesión tomaría nuevamente alas.

En consecuencia casi no existen operadores en los mercados de derivados de Nueva York que se atrevan a apostar por el euro, lo que evidentemente no ayudará a la moneda común europea al menos en los próximos meses.

No es difícil especular en los pasillos de los principales mercados estadounidenses con una paridad entre ambas monedas que no supere el valor de 1,10 dólares por euro.

Hay algunas importantes instituciones bancarias en los Estados Unidos que hablan incluso de una paridad uno a uno durante el transcurso del primer trimestre del año próximo.

Todo el mundo está expectante para ver cómo va a evolucionar la moneda común europea en el futuro inmediato, porque de persistir una depreciación del euro como la que está experimentando por estas semanas, las consecuencias financieras no van a ser buenas para nadie a ambos lados del Océano Atlántico.

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