Zapatero quiere subirle los impuestos a los más pudientes

El presidente del gobierno de España José Luis Rodríguez Zapatero anunció hace pocas horas que su administración decidió “en su momento” según sus propias palabras subir los impuestos a las rentas más altas.

El anuncio fue hecho durante la VI cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe (ALCUE) que finalizó hace apenas un par de días, aunque se cuidó muy bien de recalcar que la decisión recién será puesta en práctica cuando el Ejecutivo español lo considere “oportuno”, y de acuerdo a la marcha del gigantesco plan de ajuste que se anunció el miércoles de la semana pasada.

Zapatero también se cuidó muy bien al asegurar que la revisión de los tributos fiscales no va a afectar a la mayoría de los impuestos ni a las clases medias.

Lo concreto es que el titular del ejecutivo de España sigue pidiendo duros esfuerzos que van a afectar a una parte importante de la población para el tremendo déficit público de las cuentas españolas.

Ahora citó a las clases más acomodadas, pero también mencionó en su momento a trabajadores de todas las clases y pensionistas.

Según sus propias palabras, “toda la sociedad está de acuerdo” en que los esfuerzos deben hacerse en mayor medida por parte de quienes más tienen, es decir los que cuentan con un volumen importante de riquezas.

Pareciera ser que con estas declaraciones Zapatero quiere dar por terminada la polémica que se implantó en la sociedad española desde que fuera anunciado el nuevo plan de ajuste para este año y el próximo y que prevé reducir el gasto público en 15.000 millones de euros extras.

Recordemos que este plan se centra principalmente en la rebaja de los sueldos de los funcionarios, la congelación de pensiones y un ajuste de las obras públicas sin precedentes hasta el momento.

Luego de los anuncios, los vicepresidentes segundo y tercero del Gobierno discreparon en parte con los mismos.

La titular de economía aseguró que una reforma fiscal “no estaba en los planes del ejecutivo”; el Ministro de Política territorial dijo por su parte que dicha reforma se aprobaría “en un corto plazo”, y su sucesor en la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, se dedicó a formular varias peticiones específicas al respecto.

Parece poco probable implantar en la población una sensación de tranquilidad habida cuenta que los propios funcionarios de primerísima línea no logran ponerse de acuerdo ni siquiera en sus declaraciones públicas.

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