Sigue complicado el aporte de las naciones al fondo de ayuda al euro

Cada país discute dentro de sus instituciones la forma en que colaborará para el Fondo de 750.000 millones de euros que entre los países de la Eurozona y el FMI se destinará al salvataje del euro, hoy por hoy en graves problemas.

En el caso de Alemania, el pasado 21 de mayo el aporte alemán pasó a duras penas su prueba de fuego en el Bundestag, el Parlamento germano, al haber sido aprobado por apenas siete votos más que la mayoría absoluta necesaria para seguir adelante con el plan de ayuda.

El “triunfo” de Ángela Merkel puede considerarse entonces más que exiguo, demostrando que el descontento por su gestión de gobierno ya llegó a algunos puntuales e importantes representantes de la coalición entre democristianos (CDU) y liberales (FDP) en el seno del parlamento alemán.

La votación sobre la aprobación del aporte al fondo de rescate arrojó 319 votos afirmativos, 73 negativos y se produjeron 195 abstenciones, las que obviamente no están del lado del Ejecutivo pero al parecer no quisieron hacerlo tan decididamente público.

Merkel intentó por todos los medios convencer a los representantes del socialdemócrata SPD que votasen por el sí pero apenas consiguió una abstención de su parte para apoyar la nueva ley necesaria para el giro de fondos.

Después del largo y duro debate parlamentario, Merkel se reunió en la misma capital alemana con el flamante premier británico David Cameron, y en la rueda de prensa que ofrecieron en forma conjunta la cordialidad reinante no pudo tapar las diferencias de fondo que existen entre Alemania y el Reino Unido acerca del futuro del sector financiero regional y de la Unión Europea toda.

Cameron aseguró que está a favor de un euro “fuerte y estable” pero al mismo tiempo dio a conocer sus reparos sobre el resultado de la ofensiva de la UE sobre los fondos especulativos.

Merkel sigue decidida a sacar adelante sus planes de reforma del sector financiero contra viento y marea, y eso le está trayendo grandes y agudos dolores de cabeza.

Muchos políticos de su país se están impacientando, como el caso del presidente del SPD, Sigmar Gabriel, quien en plena sesión parlamentaria le preguntó a la jefa de gobierno alemán “¿Por qué no aprobamos las famosas medidas aquí y ahora?”, en un tono al menos desafiante e inquisidor.

No son buenos los tiempos que corren para Merkel, al parecer en concordancia con los que corren para toda la zona del euro, en la actualidad en una situación que a veces pareciera ser sin salida viable posible.

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