El FMI le reconoce a España sus esfuerzos pero pide más

El Fondo Monetario Internacional (FMI) opinó hace un par de días y se ocupó de comunicárselo al gobierno de España que éste debe realizar urgentes reformas al endeble y trastocado mercado laboral español.

Y esas reformas no deberán ser momentáneas como las que en su mayoría se vinieron tomando hasta el momento, sino que las calificó de “decisivas y definitivas”.

Además le indicó a la administración de José Luis Rodríguez Zapatero que también deberá poner en práctica cambios urgentes en el sistema bancario, a pesar de que en un principio apoya la que llamó “ambiciosa consolidación fiscal” que el jefe de gobierno puso en práctica recientemente.

El organismo multilateral financiero realizó un informe detallado sobre la situación de la economía española, y en él hace hincapié en que las medidas adoptadas necesitan indefectiblemente el complemento de reformas estructurales en el andamiaje económico-financiero del país, de manera tal que se fomente el crecimiento, se estimule la inversión y se refuerce de forma significativa el progreso que, aunque a paso muy lento, se está haciendo en el mercado inmobiliario y el productivo en general.

El FMI realiza periódicamente informes acerca de la situación económica de los países miembro, enviando delegaciones que se ocupan de estudiar el estado de las cuentas públicas y la marcha de la economía en general de las distintas naciones.

El informe en el que se ocupa de España destaca que a su juicio las perspectivas a corto plazo para el país son de un crecimiento leve y frágil, siempre y cuando las medidas que reclama sean puestas en marcha en forma inmediata.

Es interesante y a la vez bastante preocupante el párrafo que el FMI dedica en el informe a sintetizar el estado actual de la economía española y que dice textualmente:

“España tiene en estos momentos un mercado laboral disfuncional, una burbuja inmobiliaria venida a menos, un gran déficit fiscal, un enorme nivel de endeudamiento externo y del sector privado, un anémico crecimiento de la productividad, una competitividad débil y un sector financiero con los bolsillos débiles”.

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