La Fundación Ideas propone nuevos impuestos para que España aumente su recaudación

La actual crisis en los mercados de España y sus graves consecuencias para las arcas públicas del país hacen que se piense en poner nuevos impuestos al sector financiero.

Es esto ahora tan importante que los españoles creen que será un tema de vital importancia en la próxima cumbre del G-20.

La Fundación Ideas analizó en profundidad este problema en un informe que fue comandado por el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz.

Según este informe, los tributos que se están analizando podrían derivar a las arcas del Gobierno español alrededor de 7.400 millones de euros anuales.

Entre las conclusiones del estudio se pone de manifiesto que “un impuesto sobre todo tipo de transacciones financieras coordinado a nivel global sería la mejor opción para el presente momento”.

Participaron de este estudio varios reputados expertos economistas a nivel mundial, como Jeffrey Sachs, André Sapir y Nicholas Stern, y parece ser que la finalidad del trabajo es volver a poner sobre la mesa de las tasas financieras una versión corregida y ampliada de la Tasa Tobin.

La idea es complementar dicha tasa donde fuere necesario con nuevos impuestos sobre la banca y recargos mayores sobre las plusvalías de los activos financieros de alto riesgo.

El Director de la Fundación Ideas Jesús Caldera, afirma que los tributos deben saber diferenciar los distintos comportamientos y de esta manera penalizar a aquellos movimientos financieros especulativos a muy corto plazo, que se parecen a “juegos de casino” que no ayudan en nada a las Empresas y por el contrario les pueden acarrear terribles dolores de cabeza.

La gran diferencia entre este nuevo gravamen y la Tasa Tobin sería, según Caldera, que la Tasa Tobin se centraba en los mercados de divisas, mientras este nuevo impuesto mundial pondría una tasa a todas las transacciones, incluso las que se formalicen a nivel bilateral por fuera de los mercados regulados.

El tipo de interés sería muy bajo, entre el 0,01 y el 0,05% del importe involucrado en la negociación, pero suficiente como para “quitar las ganas” de realizar operaciones especulativas a muy corto plazo.

Este nuevo impuesto podría recaudar a nivel global 467.000 millones de euros, que le representarían al gobierno español no menos de 2.200 millones.

Pero en el G-20 opinan que otras medidas serían mejores, como un nuevo impuesto a la banca o subir los recargos a las plusvalías de ciertos puntuales productos financieros de alto riesgo, tal como decíamos antes.

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