El ajuste de Alemania pone en riesgo el crecimiento de Europa

A la canciller Ángela Merkel no pareció temblarle la voz cuando anunció la cifra que espera que su país ahorre entre el 2.011 y el 2.014.

Los 80.000 millones de euros que se pretenden ahorrar constituyen el mayor recorte de gastos de toda la historia de la República Federal de Alemania y superan ampliamente los cálculos previos, aun los más pesimistas.

No fue necesario que Merkel asegurara que éste será un esfuerzo realmente titánico para la coalición democristiano-liberal que preside.

Casi la mitad del ahorro previsto, unos 30.000 millones de euros en cuatro años, va a afectar a las políticas sociales de su gobierno, mediante el recorte de las ayudas a las familias más necesitadas y la supresión de las subversiones que en la actualidad se les dan a los parados crónicos.

El recorte presupuestario alcanzará también a las Fuerzas Armadas, que pueden llegar hasta 40.000 de sus 250.000 efectivos y a la Administración Pública, donde los empleos que se perderían rondarían los 15.000.

Así es que Merkel efectivizará parte de los “dolorosos ajustes” según sus propias palabras para lograr mantener a raya el déficit público, hoy por hoy el problema más grave que enfrentan las naciones de la Eurozona.

Pero no son pocos los especialistas en economía que creen que con el ajuste alemán se pone en serio riesgo el incipiente y todavía muy débil crecimiento europeo después de la crisis global.

También se está desoyendo los pedidos de los socios comerciales de Alemania de fomentar el consumo interno para equilibrar en parte la balanza comercial, en estos momentos fuertemente inclinada para el lado de Alemania, que exporta mucho e importa poco.

Alemania se sigue financiando a precios que son históricamente bajos y tiene un déficit bastante por debajo de la media europea.

Tampoco son menores los riesgos políticos que asume el gobierno alemán ya que todas estas decisiones deben pasar por el Parlamento y son varios los sectores que ya anunciaron su resistencia a tantos recortes sociales.

No es una sorpresa para nadie que con los últimos anuncios de Merkel los más beneficiados resultaron ser los representantes de la oposición, que tomaron alas al salir “en defensa de los más desposeídos” de la sociedad alemana.

“Son tiempos difíciles”, resumió Merkel después de los anuncios. Pero si espera que con estas simples palabras todos queden conformes y estén dispuestos al sacrificio, parece ser que se está equivocando y mucho.

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