Los Bancos de Europa apuestan mucho en España

En un mundo globalizado como el de hoy y además fuertemente interdependiente por compartir la misma moneda única como ocurre en la Eurozona, es hasta casi lógico el nerviosismo de los mercados internacionales frente a las graves dificultades por las que atraviesa la economía de España.

La Banca de la región, en su afán de sostener las finanzas de los españoles ya han comprometido en el país poco más de 600.000 millones de euros.

Por otro lado, entre Irlanda, Portugal y Grecia los Bancos de la Eurozona han puesto en juego 705.000 millones de euros, lo que pone en evidencia dos cosas: la enorme cantidad de dinero que se destinó a la ayuda de los países más comprometidos por las consecuencias de la crisis económica global y el enorme riesgo que la banca de la región concentró solamente en España.

Estos datos surgen del informe trimestral sobre banca y mercados financieros que dio a conocer el Banco Internacional de Pagos (BIS) hace apenas tres días.

Los 602.000 millones de euros que la banca de la zona euro destinó a España fueron tanto para el sector público como para el privado, tanto empresarial como financiero. Si España continúa con los serios problemas de solvencia que tiene en la actualidad, éste sería el monto de la factura que debería abonar al cabo de la “fiesta” en la que se ha metido.

Esta es obviamente la explicación más lógica del casi desesperado esfuerzo que las economías vecinas están realizando para que España no caiga. Una cesación de pagos de la administración de Rodríguez Zapatero podría arrastrar al abismo a varias naciones de la Eurozona.

Y es allí donde presionan cada vez más fuertemente para que los españoles adopten urgentes medidas que tranquilicen a los mercados internacionales.

En estos momentos los principales acreedores de España son los Bancos franceses con 205.000 millones de euros y los alemanes con 167.000 millones de la moneda comunitaria.

Estados Unidos, a diferencia de lo que ocurre con Irlanda, Grecia y Portugal, también participó activamente en el “préstamo” con nada menos que 140.000 millones de euros, sobrepasando incluso a los británicos, que dispusieron “apenas” de 115.000 millones para colaborar con las finanzas españolas.

Pero lo paradójico de todo esto es que las entidades financieras españolas concentraron su mayor envío de dinero a Portugal, con casi 110.000 millones de euros destinados a la ayuda al país lusitano.

La pregunta que cabría hacerse es quizás ¿por qué cada país, en la medida de sus posibilidades, no se quedó con su propio dinero evitando así préstamos que lo único que logran es poner cada vez más nerviosos a los mercados financieros internacionales?

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