La canciller alemana reafirmó que España puede acudir al fondo de rescate como cualquier otro país de la Eurozona

Ángela Merkel, la canciller de Alemania, tildó de “meros rumores y especulaciones” las insistentes versiones periodísticas que afirman que España está muy cerca de acudir al fondo de rescate de la Eurozona.

Esta fue su respuesta a la primera pregunta que se le hizo en la conferencia de prensa que brindó en Berlín en compañía del presidente de Francia Nicolás Sarkozy.

Merkel recordó que no importa si es España u otro país de la región quien lo necesite, lo importante es que hay un fondo de rescate para cualquier integrante de la Eurozona.

Se mostró bastante molesta por el hecho de que a su juicio se están lanzando continuamente especulaciones periodísticas que a la larga pueden autocumplirse y provocar graves inconvenientes. Lo concreto para ella es que, de ser necesario, España podrá como cualquier otro país hacer uso del fondo de rescate. Ni más ni menos que eso.

Después de las muy comentadas desavenencias que se produjeron en el eje franco germano recientemente, ambos mandatarios se cuidaron mucho de mostrar una imagen de concordia y amistad, a punto tal que Sarkozy felicitó a Merkel por la muy buena actuación de Alemania en el Campeonato Mundial de Fútbol de Sudáfrica.

Hizo también referencias que hablan de un acercamiento de los franceses a la posición adoptada por Alemania con respecto al futuro gobierno económico europeo. Esta posición es contraria a la que defendía Francia e incluye a los 27 países miembros de la Unión Europea.

Esta nueva actitud de Francia, más afín a lo que vino pregonando el gobierno de Merkel, es abiertamente contraria a la creación de nuevas instituciones, y solamente en caso de extrema necesidad van a convocarse a los 16 países que forman la zona euro, sin acceder a la nueva secretaría permanente que exigía la administración de Sarkozy.

Otro importante punto de coincidencia es aquél en el que se pedirán más y más duras sanciones a aquellas naciones que no respeten los criterios de estabilidad que establece la UE, lo que tácitamente implica una modificación sustancial del tratado de la Unión Europea.

La idea es que aquellos países que reiteradamente infrinjan las normas pierdan temporalmente su poder de voto en las decisiones que deba tomar el bloque continental.

Además ambos mandatarios declararon que ya están de acuerdo en pedir en la próxima reunión del G-20 a realizarse en Canadá que se ponga en marcha la implementación de una tasa a las transacciones financieras, y a los Bancos, en un intento de evitar que sigan siendo los contribuyentes quienes “paguen los platos rotos” de eventuales rescates en el futuro.

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