Finalmente, y con un decreto de Zapatero, se instaura la reforma laboral en España

El ya conocido fracaso de las negociaciones ente el gobierno, los sindicatos y los empresarios para dar forma consensuada a la reforma laboral que pedían a gritos tanto la sociedad de España como los vecinos de la Eurozona como condición indispensable para la recuperación española de la crisis económica global, “obligó” al presidente José Luis Rodríguez Zapatero a imponer por decreto la Ley que la pone en marcha apenas sea reglamentada.

Fueron demasiados los días de marchas y contramarchas en las reuniones bi y tripartitas para las acuciantes necesidades españolas en estos momentos. La elaboración una y otra vez de un texto consensuado fue rechazado alternativamente tanto por las centrales obreras como las federaciones patronales, por lo que el mandatario socialista tomó la decisión de evitar más demoras y envió en forma directa e inconsulta el texto del decreto al Boletín Oficial, el cual desde hoy mismo reducirá las indemnizaciones por despido desde los actuales 45 días abonados por año trabajado a tan sólo 33 días.

Pero de acuerdo a la legislación vigente, el decreto debe ser ratificado por la mayoría de los Diputados del Congreso Español, cosa que se intentará alcanzar en la sesión del martes de la próxima semana.

Y este es un punto que preocupa y mucho al gobierno, porque si tomamos como muestra la votación para la aprobación del recorte presupuestario de 15.000 millones de euros en la administración pública, que finalmente fue aprobada por apenas un voto, el destino de la ratificación de este nuevo decreto para la reforma laboral es, cuanto menos, muy incierto.

Es entonces que el voto de la principal fuerza opositora, el Partido Popular (PP) adquiere un gran protagonismo en las negociaciones de cara a la votación de la próxima semana.

Su líder, Mariano Rajoy, afirma no haber tomado aún una posición definida sobre el destino del voto de su partido, a pesar de que la reforma era pedida casi a gritos desde el comienzo de la crisis. El tema es que el actual texto que se instituyó por decreto no contempla a su criterio algunas de las demandas de la oposición que son consideradas fundamentales, como la puesta en marcha en forma inmediata de un ambicioso plan para generar empleos ante la posible ola de despidos que se avecina por el abaratamiento de las indemnizaciones por despido.

Para Rajoy “El texto no es una reforma laboral global, sino un decreto ley confuso, que no tiene ninguna claridad y que tampoco tiene en cuenta algunos puntos de inmensa importancia para el mercado laboral español”.

Parece continuar la incógnita, que tal vez pueda ser develada en unos pocos días.

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