En Europa piden cada vez más un fuerte control a los Bancos

El pasado jueves 17 el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, inauguró la cumbre de Bruselas con una frase que, de no pintar fielmente el sentimiento de todos los europeos ante la situación de crisis financiera que se está viviendo a nivel regional, podría hasta haber resultado risible.

Esta frase, que textualmente fue “Son las diez y media y todavía no hay crisis” muestra de qué manera los acontecimientos que se suceden hora tras hora pueden ir cambiando el panorama de las finanzas de toda la Unión Europea.

Esta cumbre fue convocada para avanzar en aspectos importantes y urgentes al mismo tiempo, como ser la gobernabilidad económica de la región o la agenda 2.020. Todos temas de particular significado para el futuro de la UE a mediano y largo plazo, pero que sin embargo, y dado el estado de inquietud que reina en todos los estratos económicos, no son muy eficaces para evitar la estampida que se está produciendo en muchos mercados financieros.

Es que los Bancos hoy por hoy acumulan una cantidad de deuda pública demasiado elevada en sus balances y se convierten así en una parte importante del motor que sigue haciendo funcionar la crisis fiscal.
Van Rompuy seguramente propondrá la publicación de las “pruebas de esfuerzo” de la banca europea para conocer el exacto estado de sus balances, algo que España viene apoyando desde hace tiempo para intentar calmar la presión de los mercados.

Ahora son Francia y Alemania los que se sumaron a esa petición, con lo cual parecería inminente que se implemente esa prueba.

Ya la Reserva Federal de los Estados Unidos implementó esta medida hace unos meses, cuando la presión sobre la banca estadounidense se hacía casi insostenible.

En Europa se terminó hace menos de diez días la llamada “prueba de estrés” a 25 de los más grandes bancos europeos, es decir aquellos que en caso de presentarse en quiebra podrían ocasionar otro colapso a nivel mundial tan grande o quizás más que el que se produjo con esta crisis global que hoy todavía soporta la región.

Y, contra la opinión de algunos, la decisión a tomar parece ser la publicación de los resultados de esa prueba Banco por Banco, algo que no hizo la última vez que se realizó tras la quiebra del Lehman Brothers.

Pero los mercados deben ser calmados como sea, y saber cómo se encuentra realmente cada Banco puede ayudar a esa calma tan necesaria para poder reorganizar todo el sistema financiero de Europa.

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