Estados Unidos presiona para que se flexibilice el yuan chino

Un par de días atrás la República de China tuvo los primeros gestos en cuanto a flexibilizar los controles que le están permitiendo tener su moneda, el yuan, devaluada y literalmente “pegada” a la evolución de la divisa de los Estados Unidos, el dólar.

En declaraciones de miembros del gobierno chino pudo observarse que esta situación se trata de un movimiento que responde de forma casi automática a los movimientos financieros locales y globales, y que permite además bajar algo las tensiones que vienen produciéndose por este tema, apenas siete días antes de la cumbre del G-20 que se va a desarrollar en Toronto (Canadá).

Nadie duda que esta será una cita crucial de los principales países industrializados y emergentes para llegar a compromisos viables que permitan apuntalar el incipiente y todavía muy débil crecimiento en varias regiones del mundo en épocas post crisis económica global.

El anuncio del Banco del Pueblo de China dando lugar al fin del rígido sistema de cambio de su moneda fue al menos inesperado, aunque prestigiosos analistas económicos internacionales ya venían dando cuenta de los varios “guiños” que la administración de Barack Obama le venía haciendo a China para que este delicado tema de la equivalencia entre dos de las principales monedas mundiales se abordase lo antes posible pero por el camino del diálogo y no el de la confrontación.

Ya en el último informe que el Secretario del Tesoro estadounidense Timothy Geithner dio ante el Congreso de su país a principios de junio que declaró que la estrategia presidencial de tomar las cosas por el camino menos traumático estaba empezando a dar muy buenos resultados, cosa que parece confirmarse con la decisión que ahora tomó el gobierno chino.

Lo concreto es que después de casi dos años de un yuan cambiándose a alrededor de 6,83 dólares, el Banco Central de China publicó vía Internet una nota advirtiendo a la población que llegó el momento de flexibilizar gradualmente el tipo de cambio de su moneda. Precisó que el ajuste va a ser “modesto” ya que no se justifica una medida a escala mayor.

Esta anuncio fue hecho pocas horas más tarde que el director del departamento internacional del Banco Central asegurara que el tema del yuan no iba a ser tocado en la reunión del G-20.

Pero esto resultó ser una declaración contraproducente, porque no hizo más que hacer subir de tono las quejas de los legisladores y representantes del “lobby” industrial estadounidense ante la negativa china de tratar el tema en el seno de la reunión multilateral.

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