La tasa de desempleo de México es alta para el país pero baja para el promedio global

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) dio a conocer el miércoles pasado su informe anual acerca de las perspectivas del empleo a nivel mundial.

Para el caso de México, los datos indican que la tasa de parados supera en un 50% a la que se registraba en el año 2.007, pero igualmente se mantiene hoy en día en valores relativamente bajos si se la compara con el resto del mundo, en cifras muy cercanas a las de Australia, Japón o Corea, que son naciones donde el desempleo, si bien se transformó en un problema durante la crisis económica global, no alcanzó magnitudes realmente “de catástrofe” como en otros muchos países, por ejemplo España.

De hecho el desempleo en México bajó un 1% con respecto al último cuatrimestre del año pasado, aunque permaneció en valores superiores a los que tradicionalmente se registraban antes de la crisis.

Es común en territorio mexicano que se produzcan “oleadas” de subida del desempleo, porque la sociedad mexicana se comporta al parecer de manera corporativa al abandonar juntos el mercado laboral por las limitadas oportunidades de trabajo en ciertas épocas del año. Esto en cierta medida ayuda a las mediciones del índice de parados, ya que es algo así como un “abandono voluntario” del empleo por su escaso volumen.

A nivel mundial la OCDE informó que el paro llegó al 8,7% en el primer trimestre del 2.010, lo cual constituye la cifra más alta desde fines de la segunda Guerra Mundial. Cree además que dicho promedio global puede haberse constituido en un techo, el que de cualquier forma se mantendrá durante un buen tiempo, ya que la recuperación del empleo será lenta y la tasa de parados en los 31 países miembros no bajará del 8% hasta finales del año próximo.

La OCDE aseguró, aunque sin citar nombres específicos, que en varios países del mundo deberán producirse a la mayor brevedad posible reformas estructurales en los mercados de trabajo, como parte de una estrategia conjunta destinada a promover la creación rápida de más empleos, temporarios o no y de naturaleza “tradicional” o en campos no convencionales, tomando al menos en un principio como única premisa que se trate de empleos productivos y no de aquellos que muchas veces en la administración pública sólo generan gastos al erario público sin producir beneficios sustanciales de ninguna índole.

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