La legislatura estadounidense aprobó la gigantesca reforma financiera

Finalmente se transformó en ley la mayor reforma financiera que se haya producido en los Estados Unidos desde la época de la Gran Depresión.

El Senado estadounidense la aprobó hace pocas horas y ahora sólo falta que el presidente Barack Obama la firme para que entren en vigencia las nuevas reglas que regularán el mercado financiero de la primera potencia mundial.

Con estas reformas Estados Unidos busca casi como una obsesión corregir los problemas que hacia fines del 2.008 sumieron al país y poco tiempo después a todo el mundo en la mayor crisis económica global de los últimos 80 años.

El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, aseguró que estas nuevas medidas servirán para terminar con el “casino en el que se ha convertido Wall Street”.

Esta nueva legislación es conocida bajo el nombre de “Dodd-Frank Act” por os legisladores que fueron sus impulsores, y le impone a los grandes Bancos nuevas e intrincadas restricciones para limitar sus actividades de riesgo como por ejemplo el mercado de derivados, subiendo al mismo tiempo las condiciones de liquidez de las entidades bancarias para asegurar su supervivencia en caso de una nueva crisis.

Obama se comprometió a sentar las bases para remodelar el esquema por el que se hacen los negocios en Wall Street y redefinir el papel que de ahora en más cumplirán los reguladores, dándole más poder de vigilancia a la Reserva Federal.

Se va a crear un Consejo que velará por todo el sistema para no tener que volver a la tristemente famosa frase de que una entidad “es demasiado grande para quebrar”.

A su vez se creará también un organismo que estará al servicio de los consumidores para velar por ellos ante el posible abuso de los Bancos en productos como hipotecas y tarjetas de crédito.

El gigante financiero JP Morgan, al parecer el gran ganador de esta crisis, anunció en paralelo con la votación del Senado un beneficio neto en el segundo trimestre de 4.800 millones de dólares, un 76% más de lo que ganó en el mismo período del 2.009.

Su Consejero Delegado Jamie Dimon tuvo palabras poco afortunadas que no gustaron a sus inversores al afirmar que los problemas que se vinculan a la mala calidad del crédito van a continuar lastrando los resultados de la compañía por bastante tiempo más, como si en medio del panorama actual los resultados obtenidos fueran “muy malos”.

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