La moneda china en problemas por el gran superávit comercial del país

China, que hoy por hoy parece haberse transformado en la fábrica del mundo, sigue funcionando a toda máquina. El superávit comercial del gigante asiático alcanzó en julio la friolera de 28.700 millones de dólares, por el buen comportamiento de las exportaciones y la caída de las importaciones por la menor demanda interna.

Es el valor más alto desde enero del año pasado, y los analistas predicen nuevas presiones internacionales sobre el gobierno chino para que revalúe nuevamente su moneda, el yuan, con la segura resistencia de la administración de Pekín.

China se comprometió hace un par de meses a permitir que el yuan fluctúe más libremente con respecto al dólar. Pero desde que ese anuncio se hizo público, la situación parece haberse complicado todavía más.

Las ventas de China al exterior en julio subieron un 38% con respecto al mismo mes del año pasado, llegando a los 146.000 millones de dólares, al tiempo que las importaciones también crecieron pero en menor proporción, un 22,7%.

El superávit comercial chino crece sin parar mes a mes, contrastando con la situación reinante el pasado mes de marzo, cuando la economía china registró un inusual déficit comercial.

La caída de la demanda china de productos extranjeros podría hacer más dificultosa la recuperación de la economía mundial que recién comienza a salir de la crisis económica global, con varios países todavía en serios problemas.

Pekín tomó medidas para frenar la “fiebre constructora” y la concesión de créditos, tratando de tomar previsiones ante una eventual burbuja inmobiliaria.

También desalentó la producción de vehículos, logrando reducir la cantidad de automóviles vendidos entre julio y su mes predecesor en 1.200.000 unidades.

La economía china experimentó una subida en el segundo trimestre del año del 10,3%, frente al 11,9% que había crecido en el período enero/marzo.

Este presente chino le da a los Estados Unidos una excusa perfecta para reclamar enfáticamente una inmediata apreciación del yuan, lo que colaboraría en grado sumo en la paulatina recuperación del por el momento alicaído dólar.

Pero desde ya el gobierno chino descartó un cambio brusco en la cotización internacional de su moneda, ya que no está dispuesto a realizar grandes sacrificios para beneficiar a los estadounidenses, históricamente poco propensos a pensar demasiado en el prójimo, como no sea para obtener beneficios de alguna índole.

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