Ahora en Estados Unidos descartan una deflación al menos en el corto plazo

Después de un trimestre (Abril/Junio) en el que los precios en los Estados Unidos cayeron sin pausa, en Julio volvieron a subir. Y de hecho subieron al ritmo más fuerte en los últimos doce meses, un 0,3%.

De acuerdo a este hecho, se minimizaría el riesgo tan temido por Wall Street de que nuevamente se volviese a producir una deflación.

Pero como al mismo tiempo, y tal como lo anunció la semana pasada la Reserva Federal (Fed) la economía se está desacelerando, los fantasmas deflacionistas no terminan de desaparecer del horizonte económico de los estadounidenses.

Lo que en muchos países del mundo se denomina “canasta familiar” colocó en Julio el índice de inflación en el 1,2%, impulsado principalmente por la subida de los productos energéticos. Sin la participación de este rubro y se tiene en cuenta sólo el alza de los precios de los alimentos, el crecimiento subyacente de la inflación fue sólo del 0,1%, llevando los números anuales hasta el momento a un 0,9%.

En el trimestre Abril/Junio los precios habían caído 0,4%, por lo que muchos especialistas, incluso funcionarios de la Fed, temieron que la caída de la demanda interna presionara a los precios todavía más a la baja y se acabara en una espiral deflacionista sin fin a la vista tal como sucedió ni hace mucho en Japón. Los números de Julio parecen darle algo de respiro a esa preocupante situación.

Ahora se espera que los precios de la vivienda, tanto para la compra como para el arrendamiento, jueguen un papel fundamental en los próximos meses.

Por ahora el nivel de precios del mercado inmobiliario da un cierto margen de maniobra al Banco Central estadounidense como para mantener los tipos de interés en la bajísima banda que oscila entre el 0 y el 0,25% durante varios meses más, para favorecer así el retorno al crecimiento.

De allí la preocupación de las autoridades económicas, ya que de materializarse el proceso deflacionario, no habría instrumentos simples y rápidos para poder combatirla.

Todos los datos económicos que se dieron a conocer en los últimos días se relacionan con el consumo, la principal preocupación hoy por hoy de la administración de Barack Obama.

Éste subió en términos generales 0,4%, impulsado sobre todo por la venta de coches, evidentemente un bien no de primera necesidad, y la gasolina. Si estos parámetros se excluyen, el consumo cayó en el último trimestre, con Julio incluido, un 0,1%.

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