Los ejecutivos de Goldman Sachs embolsan millones de dólares

Desde el segundo semestre del 2.008 Goldman Sachs se hizo tristemente famosa por haber sido una de las entidades causantes, con todo el tema de las hipotecas basura a cuestas, de la crisis económica global más grande de que se tenga memoria.

Lo concreto es que la economía reinante por estas épocas en los Estados Unidos parece moverse a velocidades distintas dependiendo de quién sea el receptor de los efectos de esa economía.

La economía de Wall Street tiene una velocidad que hace que la crisis se vea cada vez más lejana, mientras la de Main Street, la del ciudadano común, sigue sufriendo el impacto de la recesión que todavía hace de las suyas en los Estados Unidos.

Y en el mundo de Wall Street, el de las finanzas hay ejemplos que hablan por sí solos. Es el caso de Lloyd Blankfein, el Consejero Delegado de Goldman Sachs, que acaba de recibir 6.100.000 de dólares al haber ejercido de manera sumamente eficiente para su bolsillo una serie de opciones con las que premiado hace ya una década.

Esta información fue entregada recientemente al regulador del mercado de valores de los Estados Unidos, y de acuerdo a ella Blankfein se hizo de esa suma que para muchos de los que sufrieron las consecuencias de las maniobras de Goldman Sachs resulta inimaginable, al haber comprado en su momento títulos a un precio nominal de 82 dólares y después habiéndolos vendido, con las informaciones a las que ejecutivos de su nivel tienen acceso, a más de 150 dólares.

Con una operatoria prácticamente igual a la de Blankfein, el presidente de Goldman Sachs Gary Cohn pudo obtener una ganancia de “apenas” 4.900.000 dólares.

Estas opciones de las que se valieron ambos financistas para obtener ganancias que resultan al menos obcenas después del desastre financiero que la institución por ellos manejada produjo en su país e indirectamente poco menos que en todo el mundo, tenían fecha de vencimiento para fines de este año, y ninguno de ellos dejó de “sacrificarse” para hacer uso de ellas.

Lo cierto es que las grandes firmas estadounidenses siguen anotándose ganancias récord en medio de la debacle que todavía sacude los cimientos económicos de la primera potencia mundial.
Goldman Sachs destinó la nada despreciable suma de 9.200 millones de dólares para repartir entre sus empleados, la mitad de esta cifra en bonos.

Es una cantidad de dinero que obviamente no está para nada exenta de las críticas de la sociedad norteamericana, que todavía arrastra el lastre de casi 15.000.000 de personas que continúan en el paro.

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