En Alemania los empresarios están recuperando la confianza

La crisis económica global parece haber dejado atrás definitivamente su etapa más virulenta. Sigue manifestándose en países puntuales, como podría ser el caso de Grecia, Irlanda y en menor medida España y como consecuencia de políticas económicas que han dejado al descubierto serios problemas estructurales. Ahora viene la etapa en la que las naciones deberán comenzar a bajar los déficits públicos que durante estos últimos meses subieron desmesuradamente a consecuencia de las ayudas que los gobiernos debieron dar a entidades financieras de todo tipo para evitar la caída en masa de los sistemas imperantes.

En Alemania, la conocida como “locomotora europea”, la situación no se presenta, al menos por el momento, de esta forma.

La confianza de los empresarios alemanes mejoró mucho en este mes de agosto para la actividad industrial y comercial, de acuerdo a los datos que arroja la encuesta que mes a mes realiza el Instituto alemán de Investigación Económica (Ifo).

De acuerdo a este organismo, y según lo señalado por su máximo responsable Hans-Werner Sinn, las empresas que fueron consultadas coincidieron casi en forma unánime en que el transcurso de este mes de agosto los negocios se están desarrollando en un ambiente económico y laboral mucho más favorable.

La encuesta en cuestión muestra que el índice de confianza empresarial tuvo una subida hasta los 106,7 puntos en el presente mes de agosto, después de haber registrado en julio un valor de 106,2. Este crecimiento, si bien no es cuantitativamente demasiado significativo, está marcando una tendencia, que muestra que la confianza está subiendo arrastrada en parte por la inercia positiva de los datos alentadores de crecimiento de la economía de la primera potencia europea, cuyo PIB subió un 2,2% en el segundo trimestre del año.

Según las propias palabras de Sinn, “la economía alemana está estable en estos momentos de finales del verano”, a pesar de que luego matizó estas expresiones diciendo que en el curso del próximo mes de setiembre, los datos económicos podrían resultar no tan positivos por las dudas que todavía persisten en las ramas del comercio mayorista y la industria de la construcción, ambos pilares de la economía germana.

Desde hace ya varios años, el Ifo es un buen indicador del estado de salud de la economía alemana, y está basado en estadísticas que se arman a partir de las respuestas de alrededor de 7.000 empresas de los sectores manufacturero, de la construcción y de las ventas mayoristas y minoristas.

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