Brasil busca proveedores de energía eólica e Iberdrola se ofrece

La empresa española Iberdrola fue una de las principales oferentes en la venta de energía eólica al gobierno de Brasil que se realizó la semana pasada.

En esta oportunidad se adjudicó un importante contrato para vender a la administración de Lula Da Silva 109,5 megavatios de energía, los que serán generados a partir de nueve parques eólicos situados en el noreste del país.

Por este contrato Iberdrola, una de las principales empresas productoras de energía de España, va a recibir un ingreso anual de alrededor de 73 millones de dólares.

De acuerdo a los datos que dio a conocer el ente regulador de energía de Brasil, la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel) el precio que fue negociado por megavatio con la compañía ibérica va desde los 75,36 y los 78,31 dólares, al tiempo que el contrato de suministro va a tener un plazo de duración de 20 años a contar desde enero de 2.013.

Después de Iberdrola, la segunda empresa que se adjudicó mayor cantidad de provisión de energía fue la brasileña Asa Branca, que le va a vender al Estado brasileño 108,3 megavatios por unos 71,97 millones de dólares.

Esta decisión del gobierno de Brasil de subastar parte del abastecimiento de energía, incluyó otras fuentes renovables como la energía térmica de biomasa y todas las pequeñas centrales hidroeléctricas de la región. De esta manera contrató 714 megavatios de potencia media a cambio de casi 10.000 millones de dólares (exactamente 9.952 millones).

El jueves de la pasada semana se contrataron 50 parques eólicos que brindarán una potencia media de 644 megavatios, cinco centrales hidroeléctricas que suministrarán 48 megavatios y una central térmica a biomasa que proporcionará 22,3 megavatios al sistema integrado brasileño.

Esta última central produce energía en base a la quema de residuos de caña de azúcar, un cultivo muy extendido en todo Brasil, sobre todo en la zona de influencia de la central en cuestión.

Todos los contratos que se firmaron la pasada semana fueron a veinte años a excepción de las hidroeléctricas, en cuyo caso la duración del contrato fue pactada a treinta años, es decir en principio hasta el año 2.043.

Es esta la segunda licitación que realiza el gobierno de Brasil para comprar energía que proceda de fuentes alternativas, lo que muestra la preocupación y previsión de las autoridades brasileñas, a pesar de los últimos grandes descubrimientos de yacimientos de crudo en el lecho marino, para asegurar la provisión energética del siglo que recién está comenzando.

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