En el seno del G-20 la UE vuelve a discutir con los Estados Unidos por los ajustes fiscales

Unos días antes de la última reunión del G-20, Estados Unidos instó a todos los países miembros a que no retiraran los paquetes de estímulo económico que se implementaron para hacer frente a la crisis económica global.

Pero la Eurozona en general hizo caso omiso al pedido de los estadounidenses.

La polémica sigue instalada y amenaza con ser el gran tema a tratar en la próxima cumbre del G-20 que se llevará a cabo en noviembre en Seúl.

En el transcurso de esta cumbre, la Unión Europea tiene previsto reclamarles a los Estados Unidos y a Japón un fuerte plan de consolidación fiscal, de acuerdo a lo que trascendió en un borrador que fija la posición europea y que comenzará a ser discutida en una minicumbre que se está celebrando por estos días en Corea del Sur.

Pareciera que no hay manera de ponerse de acuerdo. Mientras en Europa se está reclamando a voces una dura disciplina fiscal, los gobiernos de Estados Unidos y Japón anuncian nuevos y más ambiciosos planes de estímulo ante el riesgo cierto de una recaída en la recesión.

La economía japonesa salió sorprendentemente rápido de la crisis global y ahora su economía presenta serios problemas. Mientras tanto la economía estadounidense ya lleva cuatro trimestres fuera del oscuro túnel de la crisis, pero el ritmo de crecimiento se ha ralentizado de una manera nunca antes vista, con riesgos palpables de una recaída en un proceso de recesión. Es por eso que el presidente Obama pretende que se apruebe a toda costa un tercer plan de estímulo para evitar lo que seguramente sería una catástrofe para los Estados Unidos en particular y para todo el mundo en general.

Según el documento de la UE, la economía europea está mejorando lentamente gracias a los planes de austeridad, y no están dispuestos a abandonarlos. Al mismo tiempo, consideran en Europa que los riesgos en los Estados Unidos y Japón “están creciendo peligrosamente” por la prosecución de los planes de estímulo, de acuerdo a lo venía reclamando, equivocadamente para muchos, el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Ahora el FMI se ha alineado con Europa y ha vuelto a ser el de siempre. Por estos días asegura que los estadounidenses no tienen más margen de maniobras por el incremento espectacular de su deuda pública.

El gran dilema: Europa o Estados Unidos. El éxito de una u otra postura marcará el rumbo económico mundial de los próximos años.

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