La crisis global aniquiló al menos 30 millones de empleos

El inmortal escritor argentino Jorge Luis Borges decía en uno de sus libros acerca de un personaje que “vivió, como todos los hombres, tiempos difíciles”.

¿Habrá situado el escritor latinoamericano a este personaje en el período que va desde fines del 2.008 hasta la fecha? Porque si de tiempos difíciles se trata, la crisis económica global que todo el planeta soporta con algunos síntomas de recuperación en algunas regiones del mundo no tiene nada que envidiarle a otros recordados tiempos de zozobra, como pudo ser la Gran Depresión de la década del treinta del siglo pasado.

Esta de ahora puede, y de hecho seguramente lo será, ser recordada como la “Gran Recesión”, y sin haber terminado todavía de contabilizar “víctimas” ya se puede afirmar de manera conservadora que se ha fagocitado no menos de 30 millones de empleos en todo el mundo.

Son 30 millones de almas que podrían ser las protagonistas, cualquiera de ellas, de la célebre frase de Borges, quien con su sorna habitual calificaba un momento de extrema gravedad como un “tiempo difícil”.

Y para muchos sociólogos, economistas y demás profesionales que estudian el presente y el futuro de la situación actual, lo peor podría no haber llegado, ya que la herida que produjo el desempleo en el cuerpo social global, lejos de cicatrizar en muchos lugares se seguirá agrandando por varios años más.

La economista Carmen Reinhart, cuyos vaticinios y consejos fueron tomados muchas veces como referencia durante esta crisis, se atreve a cuantificar la duración de lo que ella denomina “el largo invierno del desempleo y el descontento laboral” en no menos de siete años.

Economías como las de España y los Estados Unidos, importantes desde siempre, acumulan entre las dos al menos diez de los treinta millones de empleos perdidos en estos casi tres años de desbande, ya que combinan varias de las causas de la crisis, como la inmobiliaria, la financiera y la macroeconómica.

Para Reinhart los niveles de empleo a nivel global que había en el año 2.007 recién volverán a verse una década después, en el 2.017.
Este gigantesco “maremoto” tuvo tres tandas de oleadas bien definidas: primero un huracán financiero, después una tremenda tormenta económica y ahora viene una oleada de proporciones con el tema de la crisis del desempleo.

Todo el mundo espera que los vientos amainen y que la gran mayoría de las naves puedan regresar a puerto con el mínimo de daños posible y manteniéndose a flote.

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