Bruselas limita las operaciones con derivados al estilo de los Estados Unidos

En estos días en que se cumple el segundo aniversario de la quiebra del banco de los Estados Unidos Lehman Brothers, y que en buena parte dio inicio a esta crisis económica global que difícilmente se olvide en el futuro, el Comisario de Mercado Interior Michel Barnier presentó un plan que en pocas palabras establece que “ningún mercado financiero podrá permitirse el lujo de seguir siendo como el salvaje oeste norteamericano de las películas”.

Es cierto que la mayor parte de las actividades financieras está dominada por los mercados de derivados, que el año pasado superó los 600 billones de euros, que es como decir unas 10 veces el Producto Interno Bruto mundial.

Pero esta es una actividad extrabursátil muy difícil de controlar y que se puede desmadrar con facilidad como ocurrió en el 2.008 con las consecuencias ya conocidas.

La reforma de Barnier propone dos reglamentos. Uno para regular los productos derivados y otro que limite las ventas a muy corto plazo y en descubierto. Estas reformas tendrían que ponerse en práctica en el segundo semestre del 2.012 y serían la materialización de las propuestas y acuerdos del G-20 y la prosecución de las medidas ya tomadas por los Estados Unidos.

Bruselas debe también armonizar las nuevas medidas con aquellas que ya tomaron algunos países, como es el caso de Alemania el pasado 18 de mayo.

Los contratos derivados son operaciones financieras que toman como base operaciones muy disímiles y difíciles de controlar. Pero han tomado mucho auge en las últimas dos décadas, época en que se demuestra un crecimiento exponencial de las operaciones especulativas.

Y estas operaciones son consideradas hoy en día como las principales responsables del descalabro financiero que derivó en la crisis global.

La propia Comisión Europea reconoce que ni los gobiernos, ni las autoridades financieras ni los operadores de los mercados tienen una clara idea de lo que ocurre.

Por eso es que Barnier pretende una mayor transparencia y responsabilidad en los mercados de derivados.

Para eso las operaciones con derivados deberán comunicarse a unos registros centrales de datos, llamados registros de operaciones, entre otras medidas propuestas.

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