La deuda española a largo plazo recobra la confianza de los inversores

España está logrando tomar distancia a buen paso del grupo de países castigados por los inversores internacionales.

La subasta de bonos del Tesoro que se celebró el día 16 de este mes le permitió a la economía española salir del grupo de las llamadas “economías periféricas” debido a la falta de credibilidad que presentan frontera afuera esos países.

Los problemas que debe afrontar la administración de Rodríguez Zapatero son todavía muchos, ya que no se alcanzaron niveles aceptables de crecimiento, el empleo sigue sin crearse y la tasa de parados no cede en sus altísimos guarismos, y los problemas sociales tampoco ceden.

Pero la que sigue siendo la cuarta economía en importancia en la Eurozona recuperó en parte la confianza de los inversores, lo que constituye una condición indispensable para comenzar a dejar atrás la situación.

Hasta hace unas semanas sólo los títulos a corto plazo sobre la deuda española habían tenido un alivio. Por eso, y desde que comenzó a amainar la “tormenta griega”, el éxito que tuvo la subasta de títulos a largo plazo significó un indisimulado síntoma de alivio para la economía española.

España ya no está en el grupo de cola de la economía de la Eurozona que forman Grecia, Portugal e Irlanda, y que junto a los españoles formaban el tristemente famoso “PIGS”. Los otros tres países siguen con sus problemas de descreimiento, pero en el caso español los inversores parecen haber pasado del temor a la creencia, de recelar de los faraónicos planes de reducción del gasto público a acompañarla en su calvario, del sufrimiento a la Fe…

Un día antes que España Portugal no pudo alcanzar los objetivos de colocar los títulos de su deuda en la medida de lo esperado, pero España pudo sí vender 4.000 millones de euros en títulos a 10 y 30 años, incluso con una demanda por parte de los inversionistas que duplicó la oferta del gobierno español.

Es esta la sexta subasta consecutiva exitosa por parte de las autoridades españolas, y este hecho generó nuevas y más consistentes esperanzas en la recuperación de la tambaleante economía hispana.

Pero no sólo eso: los tipos de interés que aceptaron los inversores internacionales para hacerse de los bonos españoles estuvieron incluso por debajo del interés al que por estos días están cotizando en los mercados secundarios, lo que muestra la actual y renovada confianza en el país.

Para José Carlos Diez, de Intermoney, “España se ha descolgado definitivamente del pelotón de cola de la economía de la Eurozona, al haber podido desprenderse del estigma de los griegos”.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies