Para el presidente del gobierno español la crisis de la deuda terminó

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, se encuentra de gira por los Estados Unidos con una nutrida agenda.

Y la muy ocupada jornada del martes 21 en Nueva York, como para darle la bienvenida al otoño boreal, comenzó con una reunión con los principales ejecutivos de los Bancos de negocios y Fondos de inversión estadounidenses, los que hace algunos meses fueron los principales responsables del duro ataque contra la deuda de España.

Después vino la reunión con Paul Volcker, uno de los principales asesores de Barack Obama, y el “temido” encuentro con el consejo editorial de “The Wall Street Journal”, uno de los periódicos a nivel mundial más críticos con la gestión del presidente español.

En ese encuentro Zapatero defendió a ultranza la situación de la economía española y el monumental plan de austeridad impulsado por su gestión. Dio además por finalizada la crisis de la deuda en toda la Unión Europea, haciendo especial hincapié en su país.

El titular del ejecutivo de España afirmó que no cree que la economía regional registre un crecimiento negativo en los próximos trimestres y reconoció errores cometidos, como por ejemplo pensar que una política monetaria única era suficiente como para mantener el equilibrio en el conjunto de la Eurozona.

Debe aumentarse el trabajo en equipo entre todos los gobiernos para mantener los mercados bajo control y evitar la repetición de situaciones tan traumáticas como las vividas.

También Zapatero acudió a la Universidad de Columbia, donde debió hacer frente a preguntas y cuestionamientos de alumnos, docentes y catedráticos, sobre todo en lo referente al tema de la subida de impuestos tan controvertida que se produjo en España.

Defendió Zapatero su postura de ir cambiando su parecer acorde al desarrollo de los acontecimientos, sosteniendo que una “visión dogmática del problema y su consecuente posición fundamentalista generalmente conducen a un fracaso de proporciones”.

También defendió la creación de una tasa sobre las transacciones financieras internacionales para hacer frente a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), según los cuales el hambre y la pobreza extrema deberían estar erradicados para el año 2.015.

Culpó de la actual crisis económica a la política de desregulación financiera y a la creencia de que los mercados podían actuar por sí mismos, afirmando que hoy se ha comprobado que eso “es imposible”.

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