El próximo presupuesto de España levanta serias dudas

Esta crisis económica global puso de manifiesto varios “fracasos” de España. En primer término el de un modelo económico que se creía a prueba de cualquier contingencia. Y otro gran fracaso fue el de la retórica gubernamental que se empeño en negar la existencia de la crisis hasta último momento y todavía hoy en ciertos aspectos la niega.

Hasta que Roma no estuvo totalmente en llamas, la administración de Rodríguez Zapatero parece haberle quitado importancia a la situación, y sólo cuando ésta superó todos los límites imaginables, entonces tuvo que dar un drástico giro de 180 grados de timón y poner en práctica el ajuste más dramático que se recuerde en la historia española moderna.

Los recortes sociales fueron de una magnitud inusitada, el paro alcanzó niveles nunca antes vistos, la industria tuvo un estancamiento notable y, en fin, todos los estamentos de la sociedad española sufrieron en carne propia los efectos de una crisis de la cual en varios aspectos todavía no está recuperada.

Pero de cualquier forma España pudo al menos por el momento dejar atrás la recesión y despegarse de países como Grecia y Portugal, cuya actualidad es aún más preocupante.

Pero lo que queda por venir seguramente no será nada fácil. Tan difícil como para pensar en la posibilidad cierta de una segunda ronda de ajustes cuando la primera ronda todavía no terminó de implementarse por completo.

A fines de la semana pasada el Ejecutivo presentó los presupuestos para el año entrante con un común denominador: la austeridad. Pero la mayoría de los especialistas coinciden en que los números que maneja el gobierno para el 2.011 son “optimistas”, y eso es bastante riesgoso en las actuales circunstancias.

Según cálculos oficiales, el PIB crecerá 1,3% el año próximo, en cuyo caso se podrán cumplir los objetivos. De no ser así harán falta recortes adicionales que implican todavía más austeridad para evitar el enojo y el consiguiente castigo de Bruselas, y además nuevos y más peligrosos ataques de los mercados internacionales.

Guillen López-Casasnovas, de la UPF considera a los pronósticos “más que dudosos” a la luz de los primeros datos del segundo semestre de este año, que anticipan nuevas caídas del PIB español. Para él es poco probable que España pueda cumplir con la reducción del déficit que se ha propuesto, y no es el único experto que abona esta teoría.

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