La UE insiste con tasas a la banca y las transacciones financieras

La Unión Europea sigue firme en su objetivo de conseguir por parte de la Banca una mayor contribución financiera para hacer frente a los costes de la crisis económica global en buena medida por ellos mismos provocada.

Hace meses que pretende introducir nuevos impuestos o tasas que graven las transacciones de riesgo a fin de desalentarlas y por otro lado obtener ingresos de un sector al que considera fiscalmente evidentemente privilegiado.

Hasta el momento el G-20 hizo caso omiso a los pedidos de la UE, pero al parecer ésta no cejará en sus intentos.

Algirdas Semeta es el comisario de Fiscalidad, y hace pocas horas presentó un informe sobre la fiscalidad en el sector financiero en el que defiende y justifica la puesta en práctica de impuestos adicionales ya que según él, durante el peor momento de la crisis fueron muchos los gobiernos que hicieron millonarias erogaciones para sostener la viabilidad de sus sistemas bancarios. Ahora llegó la hora de que este sistema haga una justa devolución de la inmensa cantidad de euros que fueron a parar a sus arcas en concepto de “ayudas”.

No debe olvidarse que de acuerdo a lo señalado por Jean-Claude Trichet, el presidente del BCE, durante la crisis financiera global debieron movilizarse al sector bancario y financiero recursos equivalentes al 27% del PIB global de la Eurozona.

De cualquier forma Semeta aseguró que cualquier impuesto que eventualmente proponga deberá redundar en beneficios reales, es decir producir sustanciales ingresos que no minen la competitividad de ningún sector de la UE.

Fue muy duro el comisario con el sector financiero al decir que actualmente el paga muy pocos impuestos, no contribuye a la reactivación ahora que se está saliendo dificultosamente de la crisis, y sus condiciones de privilegio, como que la mayor parte de los servicios financieros no pagan IVA, son inaceptables.

La Comisión europea quiere actuar al mismo tiempo en dos frentes: a nivel europeo pretende un impuesto sobre la actividad financiera (IAF) en el que entrarían tanto los beneficios como las remuneraciones de los principales directivos de las instituciones bancarias y financieras. Con este impuesto, de acuerdo al FMI se podrían recaudar al menos 75.000 millones de euros anuales.

A nivel global la Comisión defiende a ultranza la idea de imponer una tasa a las transacciones financieras (TTF), que si se incluyen los tristemente famosos productos derivados podría llegar a recaudar entre 150.000 y 600.000 millones de la moneda común europea.

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